GOYAS 2015: POR FIN, SÍ FUE LA FIESTA DEL CINE.

Anoche se celebró la 29 Edición de los Premios Goya, el intento de equivalente a los Oscar que se viene oficiando en España desde hace tres décadas y que premian a lo mejor del año de nuestro cine.

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Alberto Rodríguez recogiendo el Goya al Mejor Director por “La Isla Mínima”

Ayer la gran triunfadora fue la esperada, “La Isla Mínima” de Alberto Rodríguez que recibió 10 premios de un total de 17 nominaciones en una gala con menos reivindicaciones políticas de lo normal (algo que se agradece) ya que cuando por fin el cine importa , como ha sido este histórico año para el cine español, las protestas políticas pasan a un segundo plano.

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El cómico Dani Rovira, Goya al mejor actor revelación.

Llama la atención el Goya a Dani Rovira, un cómico con una sola película, que junto con el premio a Mejor Actriz secundaria para Carmen Machi y al de Mejor Actor secundario para Karra Elejalde , suman los tres Goyas que se llevó la súper taquillera “Ocho Apellidos Vascos” , unos premios de agradecimiento al mega éxito de esta película. “El Niño” la otra gran favorita , se tuvo que conformar con 4 premios menores, algo justo ya que no deja de ser una película de acción sin más pretensiones. El ministro de Cultura , José Ignacio Wert no pudo escaquearse esta vez y asistió a una gala en la que a penas se le dio caña. La nota discordante la dio Pedro Almodóvar, un director en horas bajas, muy bajas, que sigue estancado en la época del “No a la guerra” y que fue el único que hizo una alusión explícita al ministro: “Amigos del cine y la cultura, señor Wert, usted no está incluido”. Pero por lo demás, el cine predominó en la gala, celebrando los éxitos de este año, con una taquilla de más de 130 millones de euros, confirmando que cuando se corta el chorro de las subvenciones y el dinero es privado, la calidad de las películas es incontestable, ya que se exigen resultados. Y así ha sido. En el año en el que las subvenciones al cine han sido mínimas, curiosamente ha sido el año de más recaudación en la historia del cine español. La situación antaño era bien distinta. A penas importaba la taquilla. El cine español estaba acostumbrado a no hacer dinero. Con la subvención se conformaban y cubrían gastos y además siempre sobraba un pico para repartir, pero cuando la financiación se tiene que buscar en el sector privado, productoras, televisiones etc. ,estas exigen unos beneficios, y hay que ponerse las pilas para recaudar lo máximo posible, haciendo que el cine español compita en igualdad de condiciones con el americano, donde a penas existen ayudas y como consecuencia son la primera potencia cinematográfica mundial. El IVA cultural, fue una de las protestas más esperadas. Mal llamado IVA cultural, ya que los libros tienen un tipo súper reducido del 4%, y el 21% es aplicado a la música, el cine y el teatro. Un impuesto exagerado, que estaría bien bajar hasta el 10 o el 15%, no hasta el 5% como propone Pedro Sánchez, ya que el cine o el teatro no es un bien de primera necesidad como la leche o los huevos por tanto no es lógico que tengan el mismo IVA.

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Pedro Almodóvar entregando el Goya de Honor a Antonio Banderas.

El relevo generacional en el cine español ha sido clave para este año plagado de éxitos. Atrás quedó la vieja guardia de Almodóvar, Garci o Trueba para dar paso a nuevos talentos como Alberto Rodríguez o Carlos Vermut. Y atrás quedaron dinosaurios como Antonio Resines o María Barranco , cediendo su lugar a promesas como Raúl Arévalo o Macarena Gómez. El cine español estaba ya cansado de lo mismo, de las tetas y culos, de los dramas cotidianos, de las comedias costumbristas y castizas y ha optado por la acción, el thriller y la comedia romántica al estilo americano pero sin perder la esencia autóctona. Este año se ha confirmado que el problema del cine español no era el público que prefería las producciones americanas, si no las ganas de querer hacer cine para el público. Ganas de querer hacer productos digeribles, de creer en lo que se hace y hacerlo con pasión y pensando en lo que el público quiere ver no en los gustos personales del director o productor. Abrir el cine a la gente ha sido clave. Aunar calidad y comercialidad, tener la satisfacción de llenar una sala y que el público aplauda al final de la proyección, eso es lo que hacía falta para levantar esta industria, no llenarse los bolsillos a costa de subvenciones para que las butacas de la sala sean ocupadas por los ácaros. En España hay talento, hay buenos actores, buenos directores. La española es una industria cinematográfica históricamente infravalorada que ha creído necesitar la ayuda del Estado para subsistir , y hace unos años y sobre todo este año , hemos comprobado que es un sector autosuficiente que puede sobrevivir gracias al público y no a golpe de subvención.

Volviendo a la gala en sí. Nada destacable en cuanto a guión, la misma gala aburrida y tediosa de todos los años y para más inri sin sorpresas. Ni siquiera Dani Rovira fue capaz de levantar tal esperpento adormecedor que llegó a su punto álgido con la actuación de Álex O’Dogherty durante la cual el público aprovechó para echar una cabezadita. Lejos quedó el año en que Buenafuente fue  el maestro de ceremonias. Año , en mi opinión, en el que se celebró la mejor gala de la historia de los Goya, con un guión insuperable, y unos monólogos de Andreu que hicieron cortas las 3 horas de duración.

Saludos.

2 thoughts on “GOYAS 2015: POR FIN, SÍ FUE LA FIESTA DEL CINE.

  • Pingback: EL CLAN DE LA CEJA VUELVE A LA CARGA | La inanimada barra de carbono

  • 16 febrero, 2015 en 18:33
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    Buen artículo, excelente planteamiento. Es cierto que el cine español ha “comido” de las subvenciones del Estado, en tanto que durante años éste ha participado activamente en esta clase de proyectos audiovisuales. Ahora, con la crisis, el grifo se ha cerrado para todo, un ejemplo de ello serían los recortes en educación, sanidad, ayudas sociales, etc… !Cómo irian entonces a subvencionar algo tan innecesario como el cine! (Que escandalooo)

    Ironías a parte, creo que el cine ha de ser financiado por productoras privadas e inversores privados, ya que así el Estado no sale perjudicado y el dinero público (si, los impuestos que todos apoquinamos al bote, en teoría) se destina a lo que realmente se tiene que ofrecer, que en mi más sincera opinión es al fomento del bienestar social. En lo que a cultura respecta, creo que el dinero que en un principio iría destinado al cine, debería ser para financiar otra clase de proyectos minoritarios que requieren mayores ayudas.

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