PARASITISMO SINDICAL

Los sindicatos son un arma imprescindible para la defensa de los derechos de los trabajadores frente al supuesto abuso del empresario. Nadie duda de eso ya que es su función principal. Pero vamos a hablar de los sindicatos en España que es lo que nos interesa. Y es que en nuestro país, el sindicalismo está asociado forzosamente al parasitismo de sus líderes que llevan años o décadas fagocitando al estado por defender sus intereses individuales pasándose por la piedra aquello que supuestamente defienden. No hablo de todos, obviamente, más bien de los dos principales : CCOO y UGT.

Los sindicatos en España reciben suculentas subvenciones del Estado, en lugar de estar financiados por las cuotas de sus afiliados como en la mayoría de países de nuestro entorno, esto hace que se cree una red clientelar que dura hasta nuestros días y que hace que ciertos Gobiernos autonómicos se perpetúen eternamente en el poder.

Si los sindicatos funcionaran de verdad, la clase trabajadora de este país no estaría sufriendo desde hace años, incluso lustros, uno de los mayores ataques de su historia. La precariedad o dos reformas laborales supuestamente contrarias a los trabajadores han sido aprobadas sin que los señores Toxo y Méndez, los dos mayores parásitos de nuestra sociedad, hayan hecho nada.

A continuación vamos a repasar unos cuantos puntos sobre los sindicatos que quizás no sabías:

1. En 2010 se rompió el idílico romance a tres de Toxo, Méndez y ZP cuando el ejecutivo socialista aprobó una reforma laboral que rebajaba el despido a 20 días por año trabajado o la ampliación de los contratos de formación. La primera huelga general desde que el PSOE volvió al Gobierno se produjo el 29 de Septiembre de 2010. Los sindicatos salieron a la calle a paralizar el país por este supuesto ataque a la clase trabajadora. Pero durante los 3 años anteriores en los que el paro no paraba de subir de forma descontrolada y que en ese año se situaba en el 20%, no hicieron absolutamente nada para evitar el despido de 3 millones de personas y no realizaron ni una sola propuesta para paliar este catastrófico drama que era imparable.

2. Y, ¿por qué los sindicatos no clamaban por los derechos de los trabajadores mientras se destruían millones de puestos de trabajo? Sencillo: Porque estaban untados por el ejecutivo socialista, lo que viene siendo comprar el silencio para molestar lo menos posible. Incluso después de la huelga, que tenía toda la pinta de paripé, el Gobierno siguió otorgando millonarias subvenciones mientras aplicaba los más duros recortes de la democracia. En 2011 y ya con una tasa de paro catastrófica y con unas reformas brutales, ZP entregó 16 millones de euros para actividades sindicales, que como hemos visto, han sido de mucha utilidad.

3. Ahora que el Gobierno de Rajoy ha recortado a la mitad las subvenciones a los sindicatos, sí ahora, es cuando les importa la cifra del paro. No les interesaba cuando no paraba de subir pero les importa ahora que está bajando.

4. Cándido Méndez es posiblemente la persona más zángana que puebla España. No ha trabajado jamás o al menos no se le conoce ningún trabajo aparte de la “lucha sindical”. Con 18 años ya estaba afiliado al PSOE y a UGT y ocupando algún puesto de relevancia y con 30 años consiguió plantar su trasero a un escaño en el Congreso de los Diputados. Lleva 21 años como Secretario General de UGT y no tiene intención de moverse, a pesar de haber convertido la organización en el símbolo perfecto del parasitismo sindical.

5. UGT-A está envuelta en el escandaloso fraude de los cursos de formación que azotan a la Junta de Andalucía desde hace años. El sindicato es presuntamente responsable de desviar los fondos del Estado destinados para la formación de parados y de emitir facturas falsas por el alquiler de aulas, para gastarlos en mariscadas o viajes en business, regalos e incluso sobresueldos de algunos dirigentes de la organización.

6. Los sindicatos en este país, lejos de ser un arma contra la precariedad laboral, han sido históricamente un obstáculo para la creación de empleo y firmes defensores del estatismo más rancio y el inmovilismo. Contrarios al progreso y al avance en materia laboral, lo único que han hecho ha sido obstaculizar la sucesivas reformas del mercado laboral y proteger a los parados para asegurarse de que sigan en paro. Nunca se ha podido llegar a acuerdos con ellos en materia laboral, simplemente porque sus propuestas son igual a cero. Se niegan a la flexibilidad o al solo hecho de ceder a cambio de algo. Quizás tenga que ver que la mayoría de sus líderes provienen de ideologías comunistas como Ignacio Fernández Toxo (CCOO), antiguo afiliado del PCE.

7. Los liberados sindicales: son trabajadores que cobran su sueldo habitual pero la totalidad de sus horas de trabajo las dedican a la actividad sindical. Una auténtica vergüenza, no solo el hecho de existan, sino porque la opacidad de estas organizaciones hace imposible saber el número exacto, a pesar de que los liberados sindicales cuestan al año 500 millones de euros al país.

8. Durante las huelgas, los únicos que cobran su jornada de trabajo son los liberados y delegados sindicales, por eso animan tan fervientemente a apoyarla. Mientras ellos no pierden su día de sueldo, los obreros de a pie que decidan secundarla sí lo harán.

Conclusión, sindicatos: por supuesto, siempre necesarios para la defensa del trabajador. Pero lo que tenemos aquí desgraciadamente no es eso. Son una panda de vividores al servicio del Gobierno que mejor les unte.

Isaac Parejo

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