PODEMOS SE ENFUNDA EL DISFRAZ DEL CENTRISMO

La formación de Pablo Iglesias elimina las propuestas más radicales: ni prohibirá todos los desahucios, permitirá la tauromaquia y tampoco habrá renta básica universal.

Ayer Podemos presentó su programa para las Elecciones Autonómicas. El lavado de cara es más que evidente, ya que su único objetivo es llegar al poder y para ello es necesario disfrazarse de centrista para captar el voto moderado para, una vez arriba, aplicar su programa original: el del Podemos auténtico, que es el que se presentó a las Elecciones Europeas, con sus impagos, sus expropiaciones etc.

Después de leer las 215 medidas propuestas, vamos a desgranar algunas de las más importantes, que incluyen diversos disparates difíciles de digerir aunque todo disfrazado de moderación. Y por supuesto ni una sola medida cuantificada, esto ya es habitual en las propuestas del partido.

En Mayo de 2014 quisieron prohibir todos los desahucios. En Noviembre solo los desahucios hipotecarios. En las medidas presentadas ayer, se aprobará una ley antidesahucios con un más que evidente parecido a la aprobada por el PP hace unas semanas .

El punto 2.2 dice lo siguiente: Nos comprometemos a paralizar los desahucios que afecten a los deudores de buena fe que no hayan podido hacer frente a sus pagos por encontrarse en una situación de dificultad económica.

La Ley de Segunda Oportunidad del PP también contempla el supuesto de los deudores de buena fe para acogerse a una dación en pago y la suspensión de la ejecución hipotecaria en el transcurso de las negociaciones con el banco.

Es decir, que los desahucios continuarán, sobre todo los referidos al impago de rentas que aunque la persona esté en situación de pobreza extrema podrá ser desahuciada; incumpliendo así una de sus promesas estrella, la cual ha llevado siempre Pablo Iglesias por bandera: Acabar con los desahucios y que no haya nadie en la calle.

Pero eso sí, con una dación en pago retroactiva que no especifica en qué casos se podrá acoger la gente a ella. Ya expliqué el problema de la famosa dación en pago. Y es que lo único que provocaría esta medida sería el encarecimiento de las hipotecas y que solo los ricos puedan acceder a ellas, como ocurre en EEUU dónde ya existe esta medida, razón por la cual solo las personas con rentas altas pueden acceder a una vivienda en propiedad.

En cuanto a fiscalidad, la batería de impuestos que proponen es importante. Importante y en ciertos casos, absurda. Y es que para Podemos, una persona con una renta de 50.000 euros anuales es rica y hay que aumentarle el IRPF. Si Pablo Iglesias considera que un médico es rico, ya que cobra más de esa cantidad; él, que percibe 21.000 euros mensuales, ¿qué es? ¿Mark Zuckerberg?. Es una medida muy parecida, si no peor, a la reforma fiscal de Montoro en la que el IRPF se gravaba con un tipo más alto a las rentas superiores a 60.000 euros. Aunque la reforma del Gobierno era progresiva, en la de Podemos, para las personas que ganen 50.000 euros se intensificará esa progresividad.

Sin hablar de la recuperación del impuesto de patrimonio que tanto criticaron de Ciudadanos, bajando el mínimo exento a 400.000 euros, o la revisión y posible eliminación de las deducciones por alquiler o compra de vivienda, algo que afecta a la clase media en particular.

Pero el desvarío absoluto se produce con la medida del impuesto sobre las bolsas de plástico de un solo uso.

Renta básica y empleo: Ya no existe la Renta Básica Universal, ni siquiera la condicionada que prometieron en Noviembre. Ahora lo que proponen es una Renta de Reinserción, como la que existe ya en casi todas las Comunidades. Pero lo novedoso es que la quieren igualar al SMI, esto es, que cobrará lo mismo alguien que trabaje como el que no trabaje.

De lo poco que continúa del programa original, si no lo único, es la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales.

En cuanto a la educación se incluye el sinsentido de la reducción de alumnos en las aulas como si ese fuera el mayor problema de la educación pública en vez de fomentar un pacto por una ley educativa consensuada como proponen otros partidos. Y por supuesto, no podemos olvidarnos de la piedra angular de cualquier régimen autoritario: el adoctrinamiento desde la niñez, el cual queda expuesto con la medida 125: “Impulsaremos el derecho a la participación de niños y niñas , a través de mecanismos que les permitan intervenir en la vida pública”.

Repito, ni una sola de las medidas están cuantificadas, nadie sabe de dónde  saldrá el dinero para llevar a cabo todo esto. El uso torticero de la lucha contra el fraude fiscal vuelve a salir a flote como el cheque para pagarlo todo. Un programa típico zapateril: gastar, gastar y después gastar más. Ni un solo planteamiento aboga por un mínimo ahorro, a pesar de que aún tenemos un déficit de casi el 5%. Pero no hay problema, siempre podremos emigrar a otro país haciendo uso de la red aeroportuaria que también piensan aumentar, que todos sabemos que en España hay pocos aeropuertos.

Aunque sí hay medidas con las que el humilde autor de este blog siempre ha estado de acuerdo con Podemos, y son las referentes a las eléctricas. La garantía de suministro mínimo de agua y luz a las familias que sufren pobreza energética es algo que debería existir en un país desarrollado. ¿Por qué no existe? Fácil: porque las eléctricas están plagadas de exministros y expresidentes y ningún partido, ni el PP ni el PSOE, se ha atrevido jamás a meter mano en este asunto. Demasiados intereses y demasiadas redes clientelares y favores debidos. Y ahí Podemos tiene razón al afirmar que ellos no les deben nada a estas empresas.

La legalización de la eutanasia, el aborto cubierto por la sanidad pública o las medidas contra la discriminación LGTB también son propuestas que compraría, aunque esta última ya la incluye el PSOE desde hace años y la primera no sea competencia de las autonomías, pero son planteamientos que nada tienen que ver con la crisis económica que sufre España.

Pero el incluir medidas lógicas ahora hace que nada en Podemos sea ya creíble, después de haber cambiado de propuestas por enésima vez en función de lo que le auguraban las encuestas. Es posible que si este fuera el primero que presentan mucha gente se lo comprara, pero el problema es que Podemos no es esto. El Podemos auténtico es el del 25 de Mayo de 2014. La moderación en el discurso ya la usó Chávez cuando se acercaban las elecciones para calmar los ánimos frente a los que le tomaban por un radical y un antisistema, usando esto para llegar al poder y aplicar su auténtico programa. Esta es la razón principal de la dimisión/expulsión de Monedero, pues él no era favorable a enfundarse el disfraz de socialdemócrata.

Pero lo realmente sorprendente son las personas que apoyan al partido desde el principio y que les parece muy correcto cualquier medida que se proponga. Este programa se parece lo mismo que un huevo a una castaña a sus primeras propuestas y aún así son apoyadas por sus seguidores. Da la impresión de que les da exactamente igual lo que el partido proponga. Ellos votan un nombre y una persona independientemente de lo que haya detrás. Ha desaparecido la radicalidad con la que comenzaron. El programa de Podemos es el de un partido más, aquí ya no existe ni un solo atisbo de ese cambio tan profundo que proponían.

Por cierto, no hay ni rastro de la prohibición de la tauromaquia que defendían hace un año, algo que las Comunidades Autónomas tienen la competencia de poder llevar a cabo, como hizo Cataluña o Canarias. Ellos ven más urgente ponerle un impuesto a las bolsas de plástico de un solo uso.

Esto sumado al regalo y las alabanzas de Pablo Iglesias al Rey, al Papa o a la policía (después de emocionarse viendo como unos jóvenes golpeaban a un antidisturbio) hace pensar que en su programa para las Elecciones Generales, Podemos ya será monárquico, católico y ultranacionalista. La transformación de izquierda radical a socialdemocracia escandinava que han experimentado en tan solo un año es posible que acabe en la derecha que tanto detestan. Pero eso a los podemitas les da igual, Pablo Iglesias es una religión y lo más triste de todo es que los únicos que nos hemos leído las 73 páginas y las 215 propuestas de su programa somos precisamente los que no le vamos a votar.

Saludos.

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