PODEROSA SORAYA

El nombre de La Vicepresidenta del Gobierno comienza a sonar cada vez con más fuerza entre los círculos del PP como posible sustituta de Rajoy de cara a las próximas Elecciones Generales.

Después del castigo al PP en las urnas el pasado 24 Mayo es obvio que el Partido del Gobierno necesita una renovación profunda. Pero también es obvia la tendencia de Rajoy a no hacer nada. Lo del PP es un caso cuanto menos curioso ya que siempre suele hacer justo lo contrario a lo que le reclaman, y eso se paga muy caro después.

El Presidente del Gobierno está quemado y no sobrevivirá otra legislatura. El nombre de Rajoy está intoxicado, no está bien considerado ni entre los votantes más acérrimos del partido. Pero esto no es de ahora. Rajoy jamás debió ser el candidato para las elecciones designado por Aznar allá por 2004. Por muy inteligente que dicen que sea, el Presidente es una persona carente de carisma, de don de de gentes, sin ningún tipo de locuacidad, es incapaz de escuchar a nadie ni tomar consejos de nadie ni siquiera de su propio partido. El único al que el Presidente toma en consideración es una persona que ya debería estar fuera de ese gobierno hace mucho tiempo: Pedro Arriola, el sociólogo del PP que no ha dado ni una desde que actúa de chamán del Gobierno. Pero nadie le mueve, nadie se atreve a sustituirle  a pesar de que gran parte de los males que sufre el partido vienen por culpa de los pronósticos, estudios, consejos e ideas de este señor. Quizás sea porque pesa demasiado que su mujer, Celia Villalobos, sea uno de los pesos pesados del PP al que ni Rajoy se atreve a toser.

Aunque el Presidente asegura que será el candidato para las Generales, todos sabemos que Rajoy es muy dado a decir y hacer justo lo contrario, de modo que nadie ha prestado atención a esas declaraciones y todos en el partido dan por sentado que si el PP no quiere pasar a la oposición el próximo mes de Diciembre, lo mejor es sustituirle por la persona que menos pavor provoque a los españoles.

Parece que la mejor posicionada para tal labor es la todopoderosa Soraya Sáenz de Santamaría. Dentro del seno del PP existen dos bloques: los Rajoyistas y los Sorayistas y parece que de momento van ganando la batalla los segundos. La tensión entre Rajoy y Santamaría es más que evidente, no solo por la sensación de autoridad que transmite la vicepresidenta en contraposición con la panfilez de Rajoy sino porque es obvio que el clima está mas calmado cuando ella está al frente del Gobierno. Se hizo cargo del Ministerio de Sanidad durante la crisis del ébola cuando una incapaz Ana Mato no pudo controlar la situación y también se encargó del Ministerio de Justicia tras la dimisión de Gallardón. Por supuesto también es la presidenta en funciones cuando Rajoy se encuentra fuera de España.

Sus ruedas de prensa tras los Consejos de Ministros son a cara descubierta, sin plasmas, admitiendo preguntas sin filtros y contestando sin tapujos ni ambigüedades. Cuando Santamaría habla sabes que va a decir algo, caso contrario ocurre con Rajoy el cual es incapaz de conceder una entrevista que no haya sido previamente pactada o recitar respuestas previamente aprendidas, lo que viene siendo un Wyoming de manual: alguien al que le quitas el guión y le desnudas. Da la impresión de que todo el mundo en el gobierno manda más que él.

Pero quizás es demasiado tarde para una renovación profunda ya que el lavado de cara no se puede limitar al candidato a la presidencia. La negativa de Rajoy (una vez más) a no hacer cambios en el Gobierno en los cuatro años de legislatura ha hecho que todos estén quemados: Carlos Floriano, Antonio Hernando, Alfonso Alonso, José Ignacio Wert etc.

El efecto Podemos no ha tenido nada que ver en el desgaste del partido. Ningún votante del PP se ha ido al partido morado. Los populares han hecho méritos propios para que su electorado haya huído espantado hacia Ciudadanos, Vox o la abstención. Y sí, el problema en este sentido ha sido la comunicación. El Gobierno no ha sabido explicar a los ciudadanos todos los ajustes que han tenido que llevar a cabo. Simplemente se reunían cada viernes a modo conspiratorio, aprobaban una serie de reformas y después aplicaban al tijeretazo sin dar ninguna explicación. Quizás daban por sentado que la ciudadanía lo comprendería y algunos lo hicieron, no así lo más jóvenes. Hay que tener en cuenta que estás hablando a unas personas crecidas en su mayoría en el estatismo de Felipe González y con leyes educativas socialistas (iguales de indignas que la que pretende aprobar el ministro Wert) a lo que prosiguió el revanchismo y la división que inculcó ZP a lo largo de siete años. El adoctrinamiento hace que no puedas pensar por ti mismo ni aplicar la razón, únicamente protestar.

 La mejoría económica

Parece que de todos los males de España es culpable el Partido Popular como si durante la etapa socialista no hubiera habido recortes, desahucios (la ley de desahucio express con la que los indignados hicieron mutis por el foro) o un paro descomunal.

El dato del paro de ayer es, sin medias tintas, espectacular. Tiene sus matices por supuesto, pero no se puede minimizar ni politizar. El paro está bajando a un ritmo sorprendente y caer en el sectarismo de negarlo solo responde a fines políticos y de consecución de poder a toda costa. Sí, es cierto que la tasa de desempleo aún es abrumadora, es cierto que la mayoría de contratos siguen siendo precarios y temporales, pero a la gente le cuesta entender algo muy básico: no se puede pasar de una situación de destrucción absoluta y continuada de empleo a crear trabajo de altísima calidad y con elevados sueldos. El paso previo para eso es el empleo precario por mucho que duela decirlo. Es como comenzar a construir una casa y querer vivir en ella con todas las comodidades al día siguiente de poner los cimientos.

Pero también es cierto que un gobierno no puede intentar ganar unas elecciones simplemente con el discurso de la economía y más hablando a una sociedad y sobre todo una juventud adoctrinada y aborregada por los medios de comunicación y por las constantes soflamas de un líder mesiánico que asegura que crecerán flores en el desierto cuando gobierne. Al PP le hace falta piel, mucha piel. Como he explicado antes, el Partido Popular ha sido durante estos 4 años un gobierno tecnócrata sin ninguna sensibilidad social y ese daño ya está hecho. La mejoría económica está en riesgo si cogen las riendas del gobierno una pandilla de comunistas y más grave aún, aupados por un partido que se suponía socialdemócrata y con sentido de Estado: Un PSOE dispuesto a pactar con el diablo con tal de llegar al cielo y un Podemos dispuesto a hacer lo mismo con la “casta” para lograr similar objetivo. De modo que el PP tiene dos esperanzas: o remontar o esperar que Ciudadanos siga su curso ascendente para poder formar gobierno los dos juntos.

Reconocer la espectacular mejoría económica no es ser del PP. Esto es un pensamiento unineuronal inexplicablemente instalado en el cerebro de un sector bastante amplio de la sociedad. Es simplemente un hecho objetivo que muestran los datos de los que disponemos. Una prima de riesgo en mínimos, un crecimiento del PIB espectacular y un déficit público que sigue bajando, aunque se prevé que este año incumpliremos el objetivo por poco. Por primera vez en la historia nos pagan por prestarnos dinero, algo que prácticamente nunca ha ocurrido en España y estamos acostumbrados a ver en Alemania. Y todo esto viniendo de una situación de absoluta quiebra y con un país al borde del abismo.

Insisto, toda la cúpula del PP debería echarse a un lado para dejar paso a savia nueva, reclutar a los equipos directivos a personas sin pasado y que no estén quemadas, como podrían ser Borja Sémper, Pablo Casado o Núñez Feijoó. Pero Mariano Rajoy no puede aspirar a ganar unas elecciones, lleva demasiado tiempo en la palestra: cuatro años como presidente del Gobierno mas 7 años en la oposición. El Presidente se encuentra rodeado de juventud y de gente nueva y eso le perjudica: Pedro Sánchez , Albert Rivera, Pablo Iglesias, Alberto Garzón y hasta el Rey de España.  Y por supuesto la asignatura pendiente de los populares: despojarse de los estrechos lazos que mantiene con la Iglesia Católica para poder dejar de una vez a un lado esa ideología homófoba y antiabortista que históricamente recorre el ADN del PP. Pero quizás eso es imposible hacerlo en seis meses.

Estoy completamente convencido de que en Septiembre será nombrado el candidato para las Generales del PP como también estoy convencido de que Rajoy no repetirá este menester.

Saludos

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