Las dos Españas

Volvemos al enfrentamiento, volvemos al guerracivilismo, a echar de nuevo la mirada hacia atrás rememorando una historia que quisimos, no olvidar, sino empezar a superar. Un país que se niega a avanzar, una democracia ya no tan joven que no ha sabido crecer ni progresar, empeñada en reabrir heridas del pasado. Esa es la España que se dibuja desde hace 40 años y que cada vez cobra más fuerza. Da la impresión de que el odio se transmite de generación en generación. Todos los países en el mundo han sufrido guerras, algunas incluso muy recientes y han sabido superarlas. España no.

Hace 80 años sufrimos una cruenta guerra civil en la que dos bandos se mataron como animales salvajes. No hubo buenos ni malos, todos fueron asesinos, todos aniquilaron a gente inocente. Los combatientes eran elegidos a dedo para luchar en uno u otro lado aunque tuvieran que matar a sus propios familiares que batallaban en el bando contrario. Pero para algunos, unos muertos estaban justificados y otros no.

Murieron niños, hijos de republicanos e hijos de franquistas que no tenían culpa de nada. Murieron ancianos, murieron padres, agricultores, monjas, curas, todos asesinados. Nada de eso tiene justificación, ni siquiera un Golpe de Estado a un gobierno democráticamente elegido, aunque no olvidemos que en el 34 la izquierda intentó  un Golpe a otro gobierno también democráticamente elegido, algo que los republicanos suelen obviar. Fue una época infame, desde 1931 hasta 1975. Nada bueno hubo en esa república que algunos se han empeñado en ensalzar e idealizar como algo que nunca fue. Fue una etapa terrible de nuestra historia a la que siguió otra más terrible aún que duró 40 años.  Y desde entonces España está dividida. Gente que no vivió la guerra, ni siquiera la dictadura ha crecido arraigando un odio inexplicable intentando ganar una guerra que ni conocen.

Costó mucho poner el parche y duró unos cuantos años, hasta que llegó alguien con ganas de reabrir las heridas y volver a enfrentar lo que tanto costó unir, aunque fuera, en cierto sentido, una unión de postín. Su nombre era José Luis Rodríguez Zapatero, el encargado de resucitar a los muertos y volver a enfrentar a una sociedad que aparcó sus odios y sed de venganza y que había conseguido no pasar a sus vástagos, por una vez, ese odio que llevaban arrastrando ambas Españas.

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Cuando llegó la democracia se intentó zanjar de una vez esta terrible estela de odio para poder comenzar a construir un país en libertad y para ello se promulgaron numerosas leyes para indemnizar y otorgar pensiones a familiares y excombatientes de ambos bandos, heridos, mutilados y demás afectados por esa etapa infame de nuestra historia. España tenía ganas de libertad y de comenzar a construir su futuro, se aceptó un pacto no escrito para seguir adelante y así fue hasta que llegó él, José Luis, con ganas de reavivar el fuego, con ganas de enfrentar lo que tanto costó apaciguar, y lo consiguió. Y el resultado lo estamos viendo hoy. Una nueva generación de jóvenes crecidos en el odio y la revancha por unos hechos que no vivieron y que seguramente ni sus padres ni abuelos inculcaron pero que aprendieron en los guetos universitarios donde de un tiempo a esta parte se adoctrina a jóvenes para enfrentarlos y volver a revivir todo este infierno. Podemos no es más que el resultado de años de alentamiento a los odios guerracivilistas que han conseguido también avivar las brasas del otro bando. Vuelven los republicanos y los nacionales, vuelven las dos Españas pero personificadas en otra generación, la de los hijos a los que nunca les ha faltado de nada, que han nacido y crecido en democracia y libertad, que no han pasado necesidad y han tenido la oportunidad de tener una formación y un porvenir pero que, inexplicablemente, sienten la necesidad de enfrentarse poniendo por bandera la venganza por una guerra de hace ocho décadas.

Solo viendo este video de Juan Carlos Monedero cantando una canción de la II República durante la defensa de Madrid  ante los franquistas dice todo de lo que pretenden y del odio que intentan transmitir. Y lo han logrado.

Desde el exterior se nos mira atónitos al ver que seguimos odiándonos por una guerra ocurrida hace casi un siglo. Alemania sufrió la peor de las imaginables dictaduras de la historia  y hoy día es impensable que los nietos y bisnietos de los nazis se enfrenten a los nietos y bisnietos de los judíos que sufrieron el holocausto. Es la cultura de la responsabilidad y la tolerancia que caracteriza a los países del norte y la razón principal por la que a ellos les va mejor en todos los ámbitos que a los patanes del sur.

Recuerdo un día en Twitter cuando un joven republicano de los de bandera tricolor de portada y un #AlfonLibertad en la descripción de su perfil decía que a él le gustaría una república como la de EEUU, pues, según él, en ese país el Jefe del Estado no tenía poder y “hacía caso” al Presidente. Y tanto que le hace caso, pues las dos figuras descritas son la misma persona. Acto seguido afirmaba que no le gustaba el sistema Francés pues él prefería que el Jefe de la República y el Presidente fueran la misma persona (lo sé, es todo absurdo, pero fue 100% real). Tuve la imperiosa necesidad de preguntarle por qué admiraba entonces un régimen que no le gustaba, pues aquella experiencia republicana de los 30 estaba compuesta por ambas figuras. Di la callada por respuesta.

Solo es un ejemplo de las muchas barbaridades que he tenido la oportunidad de encontrarme. ¿Qué podemos esperar de gente que no sabe ni lo que defiende?, ¿y que lo que defienden lo hacen porque han escuchado que para ser de izquierdas hay que ser republicano? Una incongruencia en toda regla teniendo en cuenta que casi la mitad de ese periodo gobernó la derecha. La derecha sufrió un intento de golpe de Estado por parte de la izquierda y después la izquierda sufrió un golpe de Estado por parte de la derecha. Todos eran iguales. Todos con las mismas ansias de poder y ninguno pensando en un  pueblo que no hizo más que sufrir.

A España le hacen falta al menos dos generaciones más para comenzar a ser un país decente que esté dispuesto a mirar al futuro sin resentimiento y sobre todo necesita de unos líderes políticos que miren por sus ciudadanos sin necesidad de llamar al odio y la venganza. La famosa cita de Julio Cesar “divide y vencerás” siempre ha funcionado y es lo que los populistas usan para llegar al poder. Y con nuestros antecedentes, esa cita era muy fácil de aplicar.

Isaac Parejo

3 thoughts on “Las dos Españas

  • 7 agosto, 2015 en 18:28
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    DAVID…. te has montado una película que ni tu te la crees… anda tómate la medicación MAJETE… de L.AGA.

    Responder
    • 16 agosto, 2015 en 16:16
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      el populismo y la política en españa han sido siempre uña y carne… uña sucia y mugrienta y carne vieja y reseca

  • 7 agosto, 2015 en 17:29
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    La España del odio y venganaza, no es tal, solo es la España que quiere una verdsdera democracia, y no la falsa democracia en la que vivimos, secuestrada, desde siempre, por los vencedores franquistas, y perpetuandose en el poder a través de sus hijos y nietos.

    Y ¿qué merece esa otra España, la que se vanagloria, la que justifica la dictadura y todas las barbaidades que hicieron, la que afirma que el franquismo era lo mejor que le podia pasar a España para ser rescatada? ¿se merecen besitos y abracitos, u odio y desprecio?

    Yo, ni tú, estábamos allí, asi que, todo lo que dices son datos dichos por otros, especialmente por los vencedores.

    Una cosa está clara para mí, prefiero mil Republicas corruptas y miserables, a una dicatdura y Realeza honestas e inmaculadas.

    Si nos dejaran ser libres y decidir nuestros propios destinos, en pocas palabras, que exista de una vez una DEMOCRACIA REAL, los odios se terminarian. Pero, parece ser, que a los franquistas y neofranquistas, que estan y han estado siempre vigilando España, nos les interesa que un pueblo sea 100% GRANDE y LIBRE, sino solo UNA legión de borregos.

    Los que más carecen de empatia, y los psicópatas, abundan más en la Derecha. ¿Por qué será?

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