La verdad sobre el artículo 135

La reforma del artículo 135 de la Constitución Española ha sido durante cuatro años un arma arrojadiza entre los partidos. Pedro Sánchez, que votó a favor de ella, ahora se propone derogarla.

Todos hemos escuchado durante cuatro años historias para no dormir sobre la famosa reforma del artículo 135 de la Constitución -click- pero absolutamente nadie se ha molestado en explicar en qué consistió esa reforma, dando lugar a una sucesión de falacias que la izquierda se ha encargado de alimentar. Y con izquierda me refiero también al mismo partido que firmó dicha reforma, el PSOE, que ahora está dispuesto a derogarla para contentar a sus socios de Gobierno, Podemos.

La reforma de este artículo, concretamente el punto que dice dar prioridad absoluta al pago de la deuda, no fue ni más ni menos que un gesto para calmar a los mercados ante el descontrolado desbarajuste que sufría el país allá por 2011 agravado por una situación al límite de la quiebra con un país al borde del rescate. Esta reforma no implicó, como muchos dicen, el anteponer el pago de la deuda a servicios públicos como la sanidad y educación. Fue simplemente un gesto de compromiso ante las instituciones de que España se comprometía a pagar y cumplir con sus compromisos de déficit presupuestarios fijados por la UE.

articulo 135
Foto: El País / Pleno en el que se aprobó la reforma del artículo 135.

En el año 2003 España contaba por primera vez en su historia con una situación de superávit en sus administraciones públicas. Esto fue gracias a la Ley de Estabilidad Presupuestaria que el Gobierno de Aznar aprobó y por la que establecía un techo de gasto a las administraciones de las Autonomías y los Ayuntamientos.

Zapatero amenazó con derogar esta ley si llegaba al poder y, efectivamente, cuando llegó la derogó, disparándose el déficit del 0 % hasta el 9 % en que lo dejó en 2011.

No voy a entrar en los términos sociales de la era Aznar que estamos de acuerdo que fueron desastrosos con la gestión del Prestige o la inclusión de España en la guerra de Irak sino que hablaré de términos estrictamente técnicos. Y es que está extendida la simplista idea enarbolada por la izquierda de que Aznar solucionó la crisis y bajó el paro al 8 % gracias a la burbuja inmobiliaria que creó Rodrigo Rato. Hoy en día es posible soltar tal barrabasada y quedarse tan a gusto pensando que has dicho la mayor de las verdades, pero lo cierto es que fueron las medidas económicas impulsadas las que llevaron a España a su mayor periodo de crecimiento en décadas.  Una de las claves fue precisamente aquella Ley de Estabilidad Presupuestaria que ZP derogó unida a un ambicioso plan de privatizaciones, reducción del chorreo de subvenciones,  bajada progresiva del IRPF o reducción de los costes por despido, pero acordado con sindicatos. Esto es solo una mínima parte de lo que se hizo para arreglar la situación que se encontró en 1996. Es cierto, la burbuja inmobiliaria estaba naciendo y ayudó al país a prosperar pero en ese momento no era burbuja hasta el momento en que la oferta comenzó a superar a la demanda de una forma demasiado evidente. La explosión de la burbuja no hubiera sido tan catastrófica si las cuentas hubieran seguido controladas como lo estaban con aquella ley y se hubiera podido corregir la situación, pero a esta explosión se le unió la crisis que nos venía de fuera y España ya no tenia recursos para hacer frente a nuestra propia crisis interna.

Aznar ley de estabilidad presupuestaria

En 2011, cuando la situación ya era insostenible, y tras años con el PP detrás avisando de la necesidad de promulgar de nuevo la ley, ZP se dio cuenta del tremendo error que cometió al derogarla y tuvo que volver a ponerla en vigor pero esta vez protegiéndola en la Constitución mediante la reforma del artículo 135 como un gesto para calmar a los mercados.

Aunque en la reforma se indica que, en los presupuestos, el pago de la deuda gozará de prioridad absoluta, esto fue, como he explicado, un simple gesto para generar confianza en los mercados, pues Alemania y casi todos los países de la Eurozona se comprometieron al mismo principio de estabilidad. A nadie se le ocurre y de hecho no ha ocurrido, que se vaya a anteponer el pago de la deuda a servicios como la sanidad o la educación, servicios que por mucho que la izquierda se empeñe en presentarlos como tercermundistas, no se han visto mermados y actualmente todo el mundo sigue teniendo derecho y acceso a una sanidad y una educación públicas, gratuitas y de calidad. Este hecho lo constata el resultado del último barómetro del CIS en el que los españoles puntuaron de manera notable la calidad de nuestro sistema sanitario y donde casi el 90% de los entrevistados consideraron que la atención médica que recibieron fue buena o muy buena. Como último apunte, en dicha ley queda claramente plasmada la posibilidad de incumplirla en casos como catástrofes naturales, recesión económica o situaciones de emergencia social, es decir, de prioridad absoluta, nada.

Es importante recalcar, ante las críticas del PSOE a los recortes en Sanidad y Educación, que Rajoy no fue el primero en recortar el presupuesto en Sanidad sino que fue Zapatero el que le metió un tijeretazo del 8 % en 2011, frente al 6 % del Gobierno de Rajoy en 2012. Lo que ocurre es que, como siempre, los trapos sucios de la derecha se airean y los de la izquierda se esconden muy premeditadamente. Y el PSOE, líder en austeridad y recortes sociales (aún nadie ha superado el hachazo descomunal de Mayo de 2010), se permite el lujo de criticar la política del Gobierno que consistió precisamente en lo que hizo Zapatero el último año, meterle la tijera a absolutamente todo, pensiones incluidas.

Pues bien, ahora los nuevos gobiernos socialistas que han vuelto a las comunidades autónomas antes gobernadas por el PP, se han rebelado contra la ley que ellos mismos aprobaron y se han negado a cumplir los objetivos del déficit, es decir, que se han comprometido a gastar sin control haciendo frente a gastos de emergencia social como el llevado a cabo por Ximo Puig y Mónica Oltra en Valencia reabriendo la televisión pública. En definitiva, se ha propuesto volver a llevar a cabo la política económica que nos llevó a la crisis.

El programa electoral de la oposición, (excepto el de Ciudadanos que son los únicos que no proponen derogar el 135) consiste en gastar sin control, endeudarse y aumentar el déficit. Lo que no han explicado a los ciudadanos es que en el momento en que se descontrole el déficit, la prima de riesgo se dispara y los mercados salen huyendo por lo que se corta la financiación y el sueño de gastar sin control se acaba rápidamente. Pero todo vale para llegar al poder, proponer mundos de luz y de color siempre ha funcionado, le funcionó al PP para ganar haciendo todo lo contrario a lo prometido (aunque sus votantes lo sabían, lo que ha hecho hundirse al PP ha sido básicamente la corrupción que tienen incrustada hasta en la médula). El caso es que hacer todo lo contrario a lo que prometieron es lo que irónicamente ha salvado al país de caer en el abismo en el que se encontraba.

Esto es un artículo tecnócrata, no es un alegato a ningún partido político. Es sano por una vez quitarse la venda ideológica para que te permita ver la realidad aunque no te guste el partido que lo está haciendo. Muchos lo hacemos y os lo recomiendo. Se ven las cosas de otra forma.

Isaac Parejo

4 thoughts on “La verdad sobre el artículo 135

  • Pingback: Cómo hundir un partido político - Infoblogger

  • 14 agosto, 2015 en 0:00
    Permalink

    Las miles de preguntas o cuestiones insignificantes se reducen a unas pocas:
    ¿Antes del euro, no había trabajo, nadie tenía casa, nadie comía, ni respiraba, no existía la vida inteligente?

    Con algunas “personas” es imposible ofenderse. ¿Quién se ofende por los insultos de un discapacitado, un mendigo lisiado, un eunuco, un retrasado mental, etc.? No pueden ofender, por mucho interés que pongan en ello. A no ser que sea entre personas de su mismo nivel.
    Algunos retrasados mentales saben pensar y hacer muchas cosas, pero hay otros, que no tienen la calificación médica, que ni siquiera tienen capacidad para escribir cosas propias, que necesitan re bloguear las ideas o los estudios de otros. A estos, yo les llamaría sub-retrasados o sub-humanos. El espécimen ideal para engordar las filas de la extrema Derecha. Con estos, no hay que preocuparse en lavarles el cerebro, ya que no tienen. Por lo menos hay algo positivo, no perjudican a las arcas del estado, ya que no hay que darles una paga de por vida. A no ser que se hagan políticos… de Derechas, claro. Ya vemos el resultado.

    Responder
  • 13 agosto, 2015 en 7:28
    Permalink

    Está claro, como esta panda sociatas y podemitas, lleguen al gobierno, nos vamos a la ruina con Grecia y además nos convertiremos en la U.R.S.I (Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas).

    Y ahora vendrá el Davigochi ese a soltar sus característicos rebuznos 😆 😆 😆 😆 😆

    Así que no me suscribo a la notificación de nuevos comentarios, juas juas juas juas juas.

    Responder

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