El nuevo PSOE: hipocresía y postureo

El PSOE abandona la centralidad y se entrega a los brazos de los radicales en una operación de chapa y pintura para contentar a sus socios de gobierno ante los próximos pactos tras las Generales.

Toda gran potencia y todo país occidental civilizado necesita de dos grandes partidos, un centro-izquierda y un centro-derecha. España hace tiempo que se ha quedado huérfana de socialdemocracia. El centro-izquierda ya no existe aquí. Lo que tenemos es un partido, antaño centrado, que se ha vendido al radicalismo con tal de hacerse con unas cuotas de poder y camuflar de esa forma su cada vez más profundo hundimiento, un hundimiento que han acelerado gracias a esta convergencia.

El propósito de Pedro Sánchez, el artífice de la destrucción del PSOE socialdemócrata, era disimular su debacle, y lo han conseguido. En las pasadas elecciones del 24 de Mayo el Partido Popular ganó y el PSOE perdió, pero Sánchez consiguió darle la vuelta a la tortilla para que pareciera todo lo contrario: Que el PSOE ganó y el PP perdió. Cuando la realidad es que los socialistas obtuvieron el peor resultado en toda su historia. Es cierto que la debacle de los populares fue más que evidente, pero no hay que olvidar que el partido de Mariano Rajoy venía de los mejores resultados de su historia, mientras que el PSOE venía ya de unos resultados catastróficos en 2011, por lo que era muy complicado seguir cayendo y aún así, lo hicieron. Pero los pactos por toda España con Iglesias, donde se repartieron premeditadamente Ayuntamientos y Comunidades Autónomas en esa cena íntima entre el líder de Podemos y el Secretario General de los Socialistas, hicieron camuflar los peores resultados del PSOE en 136 años.

Todos los gobiernos socialistas emanados tras el 24M, excepto Extremadura, han surgido de pactos entre perdedores. Gracias a ellos se dan esperpéticas situaciones como que el Presidente de la Generalitat Valenciana sea alguien que ha obtenido un 20 % de votos, pactando con la formación comunista, independentista y radical de Mónica Otra: Compromís.

A partir de ahí, los socialistas pierden el norte. Su discurso comienza a parecerse peligrosamente al de Podemos y sobre todo hacen gala de un postureo hipócrita comportándose como un partido nuevo que nunca ha gobernado. Un partido que de 37 años de democracia ha gobernado 21.

Sí, deberían estar en un rincón avergonzados o como poco echándole una mano al Gobierno después de la situación en la que dejaron el país pero, en cambio, tienen la desfachatez de reprocharle al PP los millones de parados que ellos mismos crearon y que no sean capaces de solucionar a velocidad supersónica una situación que ellos provocaron. Es algo así como el estudiante que le pide al compañero que le haga los deberes porque no ha estudiado y después le reprocha que haya algún ejercicio mal hecho.

Ahora, de repente, el PSOE sabe como solucionar la crisis, después de que Zapatero saliera huyendo 5 meses antes de que acabara la legislatura. Y no solo eso, sino que se atreven a dar la solución a problemas de los que ellos mismos fueron partícipes durante años. El PSOE propone la regeneración de la democracia, la despolitización de la justicia, el poner las instituciones al servicio de la gente, como aquel que pasaba por allí y nunca ha tenido la oportunidad de hacerlo. 21 años tuvieron. Pero lo que más sorprende es que hayan enarbolado la bandera contra la corrupción, cuando son los propietarios indiscutibles del mayor caso de corrupción de la historia de España: los famosos ERE de Andalucía, aunque algunos medios de comunicación lo oculten.

El colmo de la desfachatez se dio la pasada semana cuando, a colación de la reunión del Ministro del Interior con Rodrigo Rato; Antonio Hernando, el portavoz del PSOE en el Congreso, llevó a cabo un sketch de humor en un número teatral vergonzoso llevando una denuncia contra Fernandez Díaz a la Fiscalía acusándolo de prevaricación, omisión de perseguir delitos y revelación de secretos -sin saber qué secretos se habían revelado o si se había revelado alguno, demencial-. Todo esto antes de que el Ministro diera explicaciones sobre el encuentro y sin saber absolutamente nada de lo que ocurrió en esa reunión. El PSOE lo calificó como “La reunión de la vergüenza”. Podríamos aceptar que ese calificativo se lo pusiera Podemos o Ciudadanos. Pero no, lo hace el partido que hizo esto -click- hace 12 años:

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Año 2003, El exministro del Interior José Barrionuevo y el exsecretario de Estado Rafael Vera entraron en la cárcel condenados por el secuestro de Segundo Marey, enmarcado dentro del caso GAL, el grupo parapolicial financiado por el Ministerio del Interior del Gobierno de Felipe González. El PSOE fletó autobuses desde Extremadura y Andalucía hasta la entrada de la cárcel para arropar junto con toda la cúpula del partido a los delincuentes que iban a cumplir condena. ¿Podría considerarse una reunión de la vergüenza? La palabra vergüenza se quedaría corta.

También podríamos hablar de reunión de la vergüenza la que se produjo entre el entonces número 2 del PSOE, José Blanco con Jorge Dorribó, el empresario imputado por la “Operación Campeón” y actualmente en la cárcel. Ambos se reunieron en una gasolinera (admitido por el propio Blanco), según Dorribó para hablar de comisiones y tratos de favor. Nunca se sabrá, la causa contra Blanco fue archivada, pero Dorribó sigue imputado. Pepe Blanco no dimitió.

La deriva radical del PSOE para contentar al partido que los fagocitará les lleva a protagonizar situaciones estrambóticas y ridículas como la de una tertuliana y diputada socialista de La Sexta Noche que ante la acusación del economista Juan Ramón Rallo de crear 3 millones y medio de parados, ésta respondió con un: sí, pero protegíamos a los trabajadores. 

A estas alturas nadie duda de que si PSOE y Podemos tienen la oportunidad de pactar para gobernar, lo harán. Así lo ha expresado Íñigo Errejón que, tras ver cómo su partido no para de caer en picado en las encuestas, ha abierto los brazos a Sánchez para un pacto postelectoral tras las Generales. Lo mismo ocurre con los socialistas cuando la pasada semana Óscar López no descartó gobernar sin ser el partido más votado. Y esto solo es posible con un pacto con la formación morada. Sánchez buscará cuantos apoyos sean necesarios para llegar a La Moncloa, y eso incluye nacionalistas, independentistas o comunistas con tal de alcanzar esos 175 diputados necesarios para la mayoría absoluta. Y lo peor no será eso, sino cómo se desarrollará su legislatura teniendo que contentar a tan variopinto grupo para que le mantenga su apoyo.

Isaac Parejo

5 thoughts on “El nuevo PSOE: hipocresía y postureo

  • 20 agosto, 2015 en 11:27
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    Cuando se va de camino hacia un precipicio (la precariedad, mano de obra barata, pedazo de china europea, etc.), solo cabe la RADICALIDAD de dar un volantazo. Es preferible hacer volcar el coche (acabar con el radicalismo y autoritarismo de “centro” Derecha), que caer por el precipicio.

    Hay dos formas de limpiar una casa:
    una, de forma superficial, hacer ver que se limpia bien, escondiendo la mierda bajo la cama o las alfombras, y sacar beneficio con ello, como hace la Derecha. Otra, radicalmente, exterminar hasta el último ácaro (favoritismos y previlegios), como pretende hacer la Izquierda.

    En política, la radicalidad real, es lo que siempre ha hecho la Derecha hasta ahora; “mando por que puedo, y punto”.

    Espero que la gente sea lo bastante inteligente como para votar un cambio real y por una limpieza radical. Si no, vamos camino del precipicio, de la esclavitud economica, que tarde o temprano acabará en guerra nacional, o mundial. Todo dependerá del grado de conformismo o de sumisión de la gente.

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  • 19 agosto, 2015 en 18:49
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    El PSOE es el peor partido político que ha existido en la historia de la humanidad. Un partido embustero, trapacero, ruín, embustero y en muchos momentos, como durante la república, criminal, con asesinos entre sus huestes.

    Ha sido incapaz, a pesar de renunciar al marxismo durante la transición, mas que nada para recibir dinero de los social-demócratas europeos, de abandonar del todo su rollo populista y es tal la rabia revanchista de acomplejados resentidos que tienen que, con tal de que no gobiernen ni el centro ni la derecha ni los liberales, pactar con cualquier chusma.

    Y al fin y al cabo, Podemos no es otra cosa que CHUSMA, chusma violenta y peligrosa pero CHUSMA AL FIN Y AL CABO.

    Ambos partidos saben que no se van a comer un donnette en las elecciones pero también saben que, a dia de hoy y tomando como referencia la última encuesta de intención de votos, un pacto entre ellos con alguna otra fuerza de izquierda que pueda tener representación parlamentaria (Izquierda Unida aun puede tener algún que otro escaño) y la complicidad de los nacionalistas, si podrian lograr una mayoria frente a un posible pacto PP-CIUDADANOS y máxime teniendo en cuenta que sobre lo que pueda hacer Ciudadanos nadie las tiene todas consigo.

    Pero es claro, el PSOE por si solo, así como PODEMOS por si solo, ni una ful se comen y por lo tanto, el pacto está bien claro y de hecho yo creo que no es que se lo esten pensando como nos quieren hacer ver sinó que ya lo tienen todo acordado.

    Ambos son, repito, una panda de tramposos, embusteros y gangsters.

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