El escándalo de las ayudas al cine

Ha tardado en salir a la luz pero finalmente ha ocurrido. El vergonzoso sistema de ayudas públicas al cine ha quedado de manifiesto con el escándalo del presunto fraude a las subvenciones del Ministerio de Cultura al cine patrio que ha acabado con la imputación del expresidente de la Academia Enrique González Macho por inflar la taquilla de una de sus películas para así cobrar la jugosa ayuda que concede el Gobierno. Este escándalo ya se ha cobrado una víctima y es el productor Miguel Bardem, primo de Javier Bardem y sobrino de Pilar Bardem, que ha tenido que devolver la ayuda concedida a su película “El Rey de la montaña” por presunto fraude al Ministerio de Cultura.

Vamos a repasar los distintos tipos de “donativos” que el Gobierno hace a los productores españoles y que siempre, siempre, recaen sobre afamadas personalidades del cine que no necesitan ningún tipo de ayuda para realizar sus films, en detrimento de esos jóvenes cineastas que se arruinan y endeudan para realizar una película que no puede optar a ningún tipo de subvención por razones de amiguismo. Estas son las más importantes:

Ayudas para la producción de películas sobre proyecto: A priori parece una ayuda fácil de conseguir. Se presenta un dossier con el proyecto y un tribunal  lo estudia y otorga una serie de puntos en función de la calidad, viabilidad etc. Tienen una dotación máxima de 1 millón euros siempre que esta cantidad no sea superada por la inversión del productor. En principio solo pueden ir dirigidas a nuevos realizadores, pero a la vez se exige que las solicitantes sean empresas productoras que perfectamente pueden ser empresas amigas y afines que ponen a un joven director al frente para percibir la ayuda. Algo así como cuando una empresa prefiere coger a un estudiante en prácticas en vez de contratar a un empleado para pagarle menos.

Ayudas a la amortización de largometrajes: estas son las más polémicas y es donde se ha producido el fraude citado anteriormente. Las ayudas a la amortización de largometrajes son subvenciones concedidas a posteriori teniendo en cuenta diversos parámetros entre  ellos la recaudación conseguida en taquilla. Algunas productoras, como la de González Macho, se dedicaron, presuntamente, a comprar entradas de sus propias películas para simular una recaudación que no existía y así poder cobrar la dotación.

Otro fraude descubierto recientemente ligado a las ayudas a la amortización ha sido el de las “sesiones fantasma” en pueblos de España, que jamás se han producido, solo para engordar la cifra de espectadores.

Muchos llevamos años reclamando cortar de cuajo el chorreo incesante de estas vergonzosas subvenciones que no sirven para nada más que hacer perder dinero al Estado y financiar auténticos pestiños que además, muchos de ellos son realizados para meterse en el bolsillo la subvención pagada por todos los españoles.  El problema es que el cine es un sector al que conviene tener contento porque te pueden reventar una campaña electoral si los cabecillas ven que no pueden chupar lo suficiente del bote. Esta gente, que suele ser la zancadilla del cine español en detrimento de grandes promesas y talentos que sí quieren hacer cine y llenar las salas, son los que más perjudican y denigran a nuestro sector cinematográfico. El día que Almodóvares y Bardemes se jubilen y dejen fluir al cine patrio, éste se convertirá en una gran industria en nuestro país. Por el momento, poco a poco está consiguiendo serlo a pesar de ellos.

2014 fue el mejor año de la historia del cine español en cuanto a taquilla. Jamás se habían visto tantas películas autóctonas, y 2015 va por el mismo camino. La recaudación del conjunto de películas españolas en 2014 fue de 131 millones de euros, mientras que lo recaudado el año inmediatamente anterior a la subida del IVA cultural fueron 99 millones. El dato curioso es que han sido los años en que menos ayudas se han dado, los años en que más dinero privado se ha invertido en las películas. La razón de este éxito es más que evidente. El dinero, al no venir del cielo sino de empresas privadas (principalmente Atresmedia y Mediaset) exige unos resultados y una calidad mínima y hace que nadie se duerma en los laureles y se trabaje por objetivos para hacer una película que llene las salas y de ese modo  el productor (en este caso televisiones privadas) recupere lo invertido y pueda financiar un próximo proyecto. Es la razón por la que la subida del IVA al 21% no ha afectado lo más mínimo al cine español por mucho que los adalides pancarteros del “no a la guerra” no hayan parado de quejarse durante 3 años. Su queja no es por el IVA, sino por el gobierno del PP que les ha recortado el chollo de las subvenciones a fondo perdido.

Es cierto que debería bajarse el IVA cultural, pero no es prioritario. Estos defensores de la justicia social hablan continuamente de la bajada de SU IVA, pero no caen (o no quieren caer) en la cuenta de que la factura de la luz y el gas también tiene un 21% de este impuesto, algo por lo que ninguno protesta y que a todas luces (nunca mejor dicho) es una bajada que requiere una mayor emergencia, a menos que uno se quiera calentar con la combustión de películas de Pilar Bardem.

En definitiva, sí al cine español, no a pagarlo con los impuestos de todos los ciudadanos y mucho menos cuando ese dinero va directamente a la basura o a los bolsillos de ciertos productores sin escrúpulos que luego se lanzan a las calles a la pedir un gobierno del pueblo.

Isaac Parejo

 

2 thoughts on “El escándalo de las ayudas al cine

  • Pingback: La patraña del IVA cultural - Infoblogger

  • 29 enero, 2016 en 11:17
    Permalink

    Estoy totalmente de acuerdo con sus opiniones respecto al destino de las subvenciones al cine español.
    Yo, por principio, estoy en contra de cualquier tipo de subvención pública; sólo apoyo subvenciones a la investigación. El resto, que se busque la vida como la mayoría de los mortales hacemos cada día. Además, excepto honrosas excepciones, las películas españolas son todas unos peñazos.

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