La guerra por el poder

Ya ha arrancado la campaña electoral más decisiva de toda la democracia. Cuatro partidos se disputan la victoria o más bien la gobernabilidad en un escenario inaudito en décadas en España. Cada partido saca su artillería pesada y pone en marcha su maquinaria para seducir al votante, manipularlo, convencerlo de que ellos son lo mejor para la prosperidad de la nación. Estas elecciones no consisten en votar al mejor, sino al mal menor. El nivel político en España es verdaderamente lamentable como para pensar en elegir a un partido por sus cualidades y no porque sea el que menos porquería tiene.

Partido Popular

 rajoysoraya

Sí, habéis visto bien. En la imagen de portada no aparece el supuesto aspirante a la reelección del PP, Mariano Rajoy, sino Soraya Sáenz Santamaría, la auténtica candidata y a la que el partido está mostrando como un escaparate en oferta. Los populares están usando una técnica sorprendentemente novedosa y puede que hasta eficaz, teniendo en cuenta que seguramente haya sido idea de Pedro Arriola. Sabían que no podían quitarse a Rajoy de en medio, por dos simples razones: si lo hubieran apartado para presentar a otro candidato, estarían enviando el mensaje del fracaso del presidente después de haberlo defendido a capa y espada durante cuatro años. No les interesaba dar esa penosa imagen que significaría el hundimiento del partido. Por otra parte, Rajoy es garante del voto de la tercera edad. En las encuestas su popularidad se dispara incluso por encima de la de Rivera en las personas de más de 65 años. Es un caladero importante de votos, no convenía perderlo. Pero a la vez necesitaba captar el voto joven y de mediana edad y el de los desencantados con el PP, y ahí es donde entra la vicepresidenta. La estrategia consiste en conquistar todos los segmentos del centro derecha, de uno se encarga Mariano y del otro Soraya, ese es el porqué de los carteles electorales de calle donde aparecen los dos. Y de paso preparar el camino para cuando un inminente pacto con Ciudadanos pida la cabeza de Rajoy y tenga que ponerse al frente del gobierno la auténtica candidata del PP, Soraya Saénz de Santamaría.

La mejoría económica es absolutamente innegable. Aunque actualmente hay solo 300 mil parados menos que cuando Rajoy llegó a la Moncloa, ya son 300 mil personas más que cuando el PSOE estaba destruyendo puestos de trabajo y dejando a familias enteras sin ingresos. La absurda comparativa que hace el PSOE del dato del desempleo quedó en evidencia aquí -Click-. Lo que le ha pasado factura al PP no ha sido la  gestión económica, sino la corrupción incrustada en el seno de su partido que no han sabido quitarse a tiempo. También es cierto que el Partido Socialista tiene casos muchísimo más graves a los que los medios de comunicación no han prestado atención por intereses partidistas -Andalucía para dummies-. El PP volverá a ganar las elecciones y por un resultado mayor que lo que pronostican las encuestas.

PSOE

pedro

El PSOE tiene una papeleta importante. La catástrofe que se les avecina el 20D no es moco de pavo. Los socialistas disponían de una oportunidad de oro para volver al gobierno. De hecho en Grecia o Portugal, la crisis ha sido aprovechada por la izquierda para hacerse con el poder. Pedro Sánchez no ha sido tan listo, ya que su ambición sin límites y su enfermiza obsesión por expulsar al PP de todas las instituciones a cualquier precio, ha retrotraído al PSOE a sus etapas más oscuras, a la revanchista y golpista de los años 30. Sánchez ha destrozado el partido en un año y medio y nadie, absolutamente nadie, se ha atrevido ni a toserle por la absurda manía de los socialistas de dar apariencia de unidad aunque vean que el barco se está hundiendo a velocidad de relámpago. El 24M sentenció al PSOE. Sus pactos antiPP en los que valió todo, sus alianzas con Compromís, con la CUP, con todo lo que fuera para que al día siguiente en los telediarios saliera el mapa teñido de rojo y así dar la apariencia de que los socialistas arrasaron. Cuando la realidad es que el 24 M, EL PSOE solo ganó en Extremadura (y por los pelos) y en Asturias. Sánchez, que muy listo no es, cayó en la trampa del Pablo Iglesias, el cual no paraba de acusarle de casta y de compararlo con el PP constantemente, de modo que el secretario general de los socialistas se vio obligado a hacer absolutamente de todo para desmarcarse de esas acusaciones y entrar en una competición para ver quién de los dos, si Sánchez o Iglesias, se distanciaba más del PP.

La política de pactos de Sánchez, que literalmente dio la orden de “hacer lo que sea” para expulsar al PP allá donde gobernaba, ha llevado a situaciones esperpénticas como tener el ayuntamiento de Madrid ocupado por una cuadrilla de antisistema comandados por la novia de Íñigo Errejón, Rita Maestre, y con una septuagenaria alcaldesa de postín a la que manejan a su antojo. El Kichi, que ha sumido a Cádiz en una práctica bancarrota también ha sido obra de Sánchez; y así podríamos seguir con cientos de ayuntamientos a lo largo de toda España y comunidades autónomas, como Valencia, donde un pacto PSOE-Compromís-Podemos ha hecho presidente a un señor que obtuvo el 20% de los votos.

Pedro Sánchez debío ir a por el voto del centro, el moderado, pero prefirió suicidarse e ir a por el caladero de Podemos. El resultado ha sido demoledor: el centro se ha ido a Ciudadanos y el caladero de Podemos se ha quedado en Podemos. Sánchez se ha quedado en tierra de nadie, su única esperanza es el voto de la tercera edad, el rural y el de (según las encuestas) el de bajo nivel de estudios que suele coincidir con el de más de 65 años. A Pedro Sánchez le quedan 14 días al frente del partido socialista. Será la secretaría general más breve de su historia y será recordado como el hombre que más daño hizo en menos tiempo al PSOE. Será muy complicado, si lo consigue, levantar al partido tras las condiciones lamentables en que Sánchez lo dejará. Su última ocurrencia: ofrecer a Ciudadanos y Podemos un programa común en caso de perder las elecciones para evitar que gobierne el PP.

Ciudadanos

rivera

El imparable ascenso de Albert Rivera durante este año ha hecho colocarse a Ciudadanos como seria opción de gobierno. En su contra tiene la inexperiencia de no haber gobernado nunca. Su programa electoral está plagado de profundas reformas que el PP, con una mayoría absoluta aplastante no ha sido capaz de llevar a cabo. A su favor tiene que ha ocupado el centro político y ha pescado en un caladero que hasta ahora estaba huérfano, el de los ciudadanos simpatizantes de las políticas económicas del PP (las de antes más bien, no las de Montoro) pero a la vez de los valores sociales del PSOE, es decir, de los liberales no conservadores. Los reacios al estatismo y favorables a la economía de libre mercado y a la vez defensores de la igualdad y temas tan polémicos para la derecha como el matrimonio igualitario o la ley de plazos para la interrupción del embarazo han encontrado su sitio en el partido de Albert Rivera, de ahí que estén pescando tanto a votantes del PSOE como del PP. A esto le han sumado propuestas como la regulación de la prostitución o la legalización del cannabis, medidas que dificilmente podrán llevar a cabo si no son apoyados por unos partidos que aún son profundamente conservadores entre los que incluyo, por supuesto, a Podemos, aparte de los tradicionales.

Albert Rivera ha conseguido superar a Podemos en todas las encuestas y está logrando sorpasar al PSOE. En la última encuesta del CIS se queda apenas a un punto de los socialistas, aunque Rivera tendrá que superarles por mucho más de un punto si también quiere ganarles en escaños, ya que la ley electoral favorece al partido de Sánchez.

Podemos

iglesias

Pablo Iglesias se ha estancado en un porcentaje de voto que le será imposible superar por mucha campaña electoral que haga. Podemos no superará ese 15% que le dan todas las encuestas. Un 14% fue lo que lograron en las autonómicas, donde se presentaban con su marca. El último CIS da a Podemos un 9% y un 15% sumando a todas sus marcas blancas que se presentan por toda España. Si las elecciones se hubieran celebrado hace un año, seguramente tendríamos a Iglesias de Presidente del Gobierno. Por fortuna no ha sido así y ha dado tiempo suficiente para que se les caiga la careta y sobre todo veamos su gestión. Los ayuntamientos, sobre todo los de Barcelona o Madrid, han sido claves para el hundimiento de Podemos. Consistorios sumidos en el caos con una política de propaganda e intolerancia que no ha pasado desapercibida para los ciudadanos.

El discurso de Podemos se ha agotado después de llevar un año y medio repitiendo las mismas soflamas. La mejoría económica es un factor que también ha jugado en su contra, pues a medida que bajaba el dato del desempleo, también lo hacía la intención de voto del partido morado. El voto de Podemos se alimentaba de varios sectores: el de los comunistas de siempre, el de Izquierda Unida, el ala más izquierdista del PSOE  y sobre todo el de los “cabreados” con los políticos. Era el voto del desencanto. Finalmente solo se han quedado con los tres primeros grupos. El voto del desencanto se ha ido, o bien a Ciudadanos, o bien ha vuelto a los partidos tradicionales o a la abstención. Eso sí, se han quedado con buena parte de los socialistas a los que han dejado tiritando.

Si hay que romper una lanza a favor de Podemos, es la de haber despertado en los ciudadanos el interés por la política. La cara B es que esos mismos ciudadanos se quejan de no participar en una democracia en la que nunca han pedido participación por dejadez y por desinterés. La corrupción no es de ahora, ha existido siempre. Si es hoy cuando la estamos conociendo ha sido porque los ciudadanos se han vuelto por fin exigentes con sus representantes. Por otra parte, Podemos ha conseguido alentar el odio a una generación de jóvenes que ha vivido y crecido en democracia y que la absoluta comida de cerebro por parte de sus dirigentes les ha llevado a situaciones aberrantes como la de llegar a llamar “fascista” a Felipe González. No habrá ninguna sorpresa con Podemos el 20D. La izquierda en España es la que es. La suma PSOE+Podemos+IU incluso da como resultado un dato bastante inferior a la suma de PSOE+IU en 2008, que fue cuando se produjo la última victoria de los socialistas. Otra cosa es que todo ese voto se haya fragmentado.

El 20 de diciembre saldremos de dudas en cuanto a quién ganará las elecciones. Para lo que seguramente tendremos que esperar es para saber quién gobernará, así que podemos pasar las navidades en tranquilidad.

Isaac Parejo

 

 

 

 

10 thoughts on “La guerra por el poder

  • 10 diciembre, 2015 en 19:48
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    Voy más lejos, los militares, los funcionarios, los politicos o todo aquel que viva del dinero publico, no debería tener derecho a voto, porque ya estan comprados y “mantenidos” por el estado. Cuando unos viven bien a costa de lo que el estado roba al pueblo, no les preocupa la gente que tiene que trabajar para darles de comer a todos ellos. Hay dependencia, no hay libertad, y sin libertad no puede haber justucia ni democracia real.

    No digo que haya que imponer nada, pero se debería hacer un referemdum para que la gente trabajadora, los que mantienen al sistema, a los politicos, a los funcionarios y militares, decidieran si quieren darles el derecho a voto o no. El pueblo paga, el pueblo manda, ¿no te parece justo y democratico? Si no te lo parece, pues dejemos votar también a los animales, que no tienen porque pagar las consecuencias de las decisiones de los humanos.
    A lo mejor, es que tu sentido de la justicia y democracia están poco evolucionados.

    Dicho de otra forma, los funcionario no son pueblo, son mercenarios del sistema. vendieron su conciencia a cambio de un sueldo fijo.
    Este pensamiento es solo mio, no de Podemos.

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  • 8 diciembre, 2015 en 16:37
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    La lucha por el poder, no va con Podemos. No es lo mismo persona que aspira a ser o es político profesional, que persona que quiere hacer política. Los políticos profesionales no son más que zánganos, vividores del cuento, marionetas y lameculos al servicio de los poderes financieros, no logran nada para la gente, es la propia gente la que lo logra todo a base de recibir palos en manifestaciones, la que hace que los políticos se bajen del burro y pisen la realidad.
    Si voto a Pablo, me estoy votando dándome poder a mí mismo. La gente que vote a Podemos, no hará lo que quiera Pablo, sino que Pablo será quién proponga y el pueblo será quien tenga la última palabra. Eso es Democracia.
    Pero, ésta claro que la mayoría de los españoles tienen miedo a una verdadera democracia. Sobre todo, la egoísta gente jubilada, que por miedo a los cambios o a perder su paga, por sentimentalismo partidista o por pura ignorancia, votaran siempre a los mismos. Así el país no avanza. Lo justo es que votaran solo los que están en edad de trabajar, que es a quienes de verdad afecta a sus destinos, y no los jubilados, que lo suyo ya es intocable.

    No ganará Podemos, sencillamente porque la gente se niega a evolucionar, no piensa por sí misma, es influenciable y no es inteligente, prefieren arrimarse al Sol que más calienta… hasta que ya es demasiado tarde para escapar de sus quemaduras.

    Si, habrá que esperar a ver quién gobierna, si los políticos, o los Don Nadie como yo, que al fin y al cabo somos quien les damos de comer a ellos, a sus amigos y a sus putas familias.

    Responder
    • 9 diciembre, 2015 en 21:41
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      O sea que los jubilados no pueden votar porque lo suyo es intocable. Es decir que el PSOE no les congeló las pensiones y el PP no se las desligó del IPC perdiendo poder adquisitivo. Sí, muy coherente tu comentario. Ya veo como entendéis la democracia en podemos, prohibiendo votar a los que sabéis que no os van a votar, vamos, como la izquierda en la segunda república cuando no quería que votaran las mujeres porque era un voto derechista.

    • 10 diciembre, 2015 en 13:00
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      Quiero decir, que lo que pertenece a los jubilados, debe ser intocable, como intocable y obligatorio es que los padres cuiden y mantengan a sus hijos menores de edad. Y no me digas que el PSoE es de izquierda auténtica.
      Sabes muy bien que la izquierda nunca perjudicaria a los más indefensos economicamente.

      Y te digo también lo contrario: como el PP y el PSoE saben que la mayoria de votos los van a tener de los jubilados, por eso les hacen regalitos para comprarlos ¿te parece bien democratico?.
      Si la mayoria son tan manipulables e ignorantes como los niños ¿no seria justo que también dejasen votar a los menones de edad, a partir de los 10 años?´

      A mí, lo que hizo o dejo de hacer la segunda republica me importa poco. Ni tú ni yo estabamos allí. si nos remontamos más en el pasado, no se salva nadie.
      Los problemas de hoy son de hoy y se deben solucionar hoy.
      Lo justo es que votaran quienes más les afecta las decisiones de los politicos, que son los que estan en edad de trabajar. Los jubilados se han convertido en el comodín de perpetuacion de los corruptos. Si a los jubilados les importara el futuro de sus hijos y de sus nietos, no les votarían.

    • 10 diciembre, 2015 en 13:04
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      Alucino con tu sentido de la democracia decidiendo quién debe votar y quién no. Podemos en estado puro.

  • 8 diciembre, 2015 en 16:32
    Permalink

    La lucha por el poder, no va con Podemos. No es lo mismo una persona que aspira a ser o es político profesional, que una persona que quiere hacer política. Los políticos profesionales no son más que zánganos, vividores del cuento, marionetas y lameculos al servicio de los poderes financieros, no logran nada para la gente, es la propia gente la que lo logra todo a base de recibir palos en manifestaciones, la que hace que los políticos se bajen del burro y pisen la realidad.
    Si voto a Pablo, me estoy votando y dándome poder a mí mismo. La gente que vote a Podemos, no hará lo que quiera Pablo, sino que Pablo será quién proponga y el pueblo será quien tenga la última palabra. Eso es Democracia.
    Pero, ésta claro que la mayoría de los españoles tienen miedo a una verdadera democracia. Sobre todo, la egoísta gente jubilada, que por miedo a los cambios o a perder su paga, por sentimentalismo partidista o por pura ignorancia, votaran siempre a los mismos. Así el país no avanza. Lo justo es que votaran solo los que están en edad de trabajar, que es a quienes de verdad afecta a sus destinos, y no los jubilados, que lo suyo ya es intocable.
    No ganará Podemos, sencillamente porque la gente se niega a evolucionar, no piensa por sí misma, es influenciable y no es inteligente, prefieren arrimarse al Sol que más calienta… hasta que ya es demasiado tarde para escapar de sus quemaduras.

    Si, habrá que esperar a ver quién gobierna, si los políticos, o los Don Nadie como yo, que al fin y al cabo somos quien les damos de comer a ellos, a sus amigos y a sus putas familias.

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