Así será presidente Pedro Sánchez

El resultado que salió de las urnas en estos últimos comicios nos deja el peor de los escenarios posible. El PP ha reducido al mínimo sus esperanzas de poder gobernar y casi ha tirado la toalla, y el PSOE, con un Pedro Sánchez totalmente fuera de sí y dispuesto a vender el país con tal de salvar su trasero y llegar la Moncloa, se ha erigido como el más que probable próximo presidente del Gobierno. Tras los distintos movimientos de los últimos días, en los que Podemos se ha quedado con 65 diputados al haber pasado Compromís al Grupo Mixto, y el PP en 119 con Foro y UPN también en el mismo grupo, el Congreso queda tal que así.

congreso

Es obvio que Pedro Sánchez lleva fraguando esta estrategia desde antes de las elecciones. Nadie imaginaba que iba a ser capaz de llevar a cabo el suicidio que está a punto de cometer para su partido, aunque no así para él, pues conseguirá evitar su defunción política llegando a la Moncloa. Pero el precio a pagar por parte de los españoles no es algo nimio. Sánchez ha desoído a todos los barones, ha secuestrado al partido junto con sus dos secuaces, Antonio Hernando y César Luena y se ha puesto manos a la obra para repetir el Frente Popular del 36 que todos sabemos lo bien que terminó. En próximas entradas abordaré los enormes paralelismos entre la Segunda República y la situación actual, ya que es verdaderamente terrorífico ver cómo la historia se repite paso a paso.

Cuando Pedro Sánchez llegó a la secretaría general del partido, una nueva etapa se abría en el PSOE tras la nefasta era zapateril. Nada hacía presagiar sus oscuras intenciones ni en lo que Sánchez acabaría convirtiendo a una formación con 136 años de historia.

Podemos ya estaba en pleno auge y Sánchez adoptó una postura de hostilidad contra ellos y totalmente constitucionalista ante el populismo. Negó por activa y por pasiva cualquier pacto con el partido morado. Afirmó mil y una veces que el fin de Podemos era la Venezuela de Chávez. Sus ataques continuos al partido de Pablo Iglesias hicieron entrever que Sánchez, quizás, había sido una buena elección situándose del lado de la Constitución. Pero todo eso cambió a partir del 24 de mayo del 2015 cuando el líder de los socialistas tiñó el mapa de rojo aliándose allá donde pudo con el partido con el que negó millones de veces que pactaría.

Ahí comenzó el desvarío y el hundimiento del PSOE. Sánchez necesitaba distanciarse del PP todo lo que pudiera y entrar en una competición con Iglesias para ver quién de los dos odiaba más a Rajoy. Así es como empezaron los socialistas a cavar su propia fosa cayendo en la trampa de los morados.

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Tras las elecciones generales

Los resultados del 20D dieron al PSOE el peor resultado de su historia. A muchos les extrañó que Sánchez y los suyos salieran eufóricos aquel domingo a celebrar 90 ridículos diputados, pero realmente no es tan extraño. El secretario general de los socialistas ya había hecho cábalas y tenía todo cerrado y más que cerrado y muy preparado y encajado como un puzzle en caso de sacar el resultado que finalmente obtuvo. Pedro Sánchez ya sabía que iba a ser presidente esa misma noche, de ahí su euforia.

Los guiños a los nacionalistas no eran gratuitos. Los pactos con la CUP y ERC tras las elecciones catalanas y la adhesión de ciudades gobernadas por el PSOE a la Asociación de Municipios Independentistas tampoco fueron casualidad. Todo eran gestos para ganarse la indulgencia de los nacionalistas tras las generales. Tampoco eran baladí las alianzas del PSOE con el PNV y Bildu en País Vasco para desalojar al PP de alcaldías como la de Vitoria. Todo formaba parte del plan de Sánchez para allanar el camino y ganarse la simpatía de los nacionalistas. Ya tenía acuerdos con Podemos por toda España y la sonrisa de los independentistas catalanes y los nacionalistas vascos. Ya solo era cuestión de esperar al 20D.

Podemos ha perdido sus cuatro grupos parlamentarios por lo que ya no le interesan unas nuevas elecciones en las que probablemente darían el sorpaso al PSOE. Podemos presentándose por separado obtendría muchos menos escaños de los que tienen hoy, de modo que la única opción que les queda es renunciar al referéndum que pedían las mareas, Compromís y En Comú Podem y apoyar al PSOE.

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El intercambio de cromos

Los gestos del PSOE a los nacionalistas sirvieron para allanar el camino, ahora había que ganarse su voto. La cesión de un puesto en la mesa del Senado al PNV ha sido el precio a pagar para conseguir el Sí de la derecha nacionalista vasca en la investidura de Pedro Sánchez, algo que choca frontalmente con las declaraciones del líder socialista que pretendía formar un gobierno de fuerzas progresistas. Resulta que la derecha más rancia posible que es el PNV es, para Sánchez, una fuerza progresista. Da igual, todo vale en este juego de trileros en el que se ha metido el PSOE.

Con ERC y Democracia y Liberad, la difunta CDC, había que currárselo más. El PSOE corrigió en los despachos lo que no dieron las urnas, como hizo Artur Mas días antes. Alteró el resultado de las votaciones regalando dos senadores a Esquerra y al partido de Artur Mas para que pudieran formar grupo en el Senado. El quid pro quo ya estaba hecho, senadores a cambio de una abstención en la investidura. Democracia y Liberad, Artur Mas, CDC, Jordi Pujol, todo eso entra en la coctelera progresista de Pedro Sánchez.

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     Francesc Homs, de Democracia y Libertad, con Pedro Sánchez. Foto: EFE

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Podemos

Pero el mayor peligro es el partido de Pablo Iglesias cuyo objetivo primordial es destrozar al PSOE y comérselo vivo y Pedro Sánchez se lo está entregando en bandeja. El PSOE sostiene muchos ayuntamientos donde gobiernan las marcas blancas de Podemos y donde podrían hacerle mociones de censura pues, para el PSOE, sería muy fácil dejarse apoyar por los populares en esos consistorios para lograr las alcaldías. Algo que Podemos no puede hacer en las comunidades donde sostiene al PSOE, pues no hay alternativa posible ya que los de Pablo Iglesias jamás le entregarían una presidencia a los de Rajoy, de modo que en ese sentido los socialistas podrían forzar a Podemos a un voto favorable a la investidura de Sánchez.

Hay que recordar que Podemos no es solo Podemos. Dentro de esa amalgama morada, están, como he explicado, las mareas gallegas, el sector rupturista de Ada Colau y Compromís, la marca blanca de ERC en la Comunidad Valenciana.

Pero lo que todos nos preguntamos es, ¿cuándo ha dejado el PSOE de ser casta? Recordemos que Pablo Iglesias y la totalidad de su partido acusaron a los socialistas de ser exactamente lo mismo que el PP. Si son exactamente lo mismo, ¿qué les lleva a pactar con el PSOE antes que con los populares? Es obvio que mentían pues lo único que buscan es la hegemonía en la izquierda, (atrás quedaron esos tiempos en los que no eran ni de izquierdas ni de derechas). También resulta llamativo que Podemos haya renunciado a su linea roja de que todos los socialistas que se beneficiaron de las puertas giratorias deberían dejar el carnet del partido. Eso ya no importa. Y por supuesto el referéndum catalán que hace semanas que no se menciona.

Pedro Sánchez solo tiene en mente sumar diputados. No hay proyecto para España. Los puntos en común que tienen las mareas, Compromís con el PNV, Artur Mas y el PSOE son inexistentes. Todo es una locura kafkiana y surrealista con el único fin de ser presidente del Gobierno. El PSOE tendrá que gobernar con 89 diputados de 350 apoyado por fuerzas radicales, comunistas, rupturistas y nacionalistas de todo espectro ideológico que no tienen absolutamente nada que ver unas con otras. El cóctel molotov que puede salir de un gobierno así puede ser demoledor para una economía que tiene la recuperación cogida por pinzas. De nada habrán valido 4 años de sacrificios y recortes arreglando los estropicios de los socialistas que ahora, con las cuentas más o menos en orden, están dispuestos a volver a asaltar el poder para borrarlo todo de un plumazo y devolvernos al 2011. Pero esta vez con una tropa axuliadora verdaderamente terrorífica.

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La manipulación

La izquierda sabe perfectamente cómo manipular al pueblo. Lo ha hecho siempre y lo sigue haciendo. Con unos cuantos medios de comunicación afines han conseguido que el país parezca poco menos que una república del continente africano. Para ello se han surtido de algunos medios de comunicación afines, a los que tendrán que devolver favores tarde o temprano, para manipular la realidad. Emitir un reportaje sobre los desahucios y la pobreza en España para demostrar la emergencia social que sufre el país es como filmar un documental sobre ricos y sus yates en Marbella para dejar constancia de que España nada en la abundancia. La pobreza ya existía cuando gobernada el PSOE pero a nadie le interesaba. Solo se comenzó a hablar de ella cuando el PP llegó al poder. También había desahucios, pero se acallaban. Los recortes de Zapatero en sanidad y educación también estaban ahí, pero las mareas no. Nada de eso importaba a nadie porque a ciertos medios no le interesaba sacarlo debido a la inminente victoria del PP en las elecciones. Tendrían cuatro años largos para regodearse en la miseria y soltarlo todo de golpe. Que a nadie le quepa duda de que, en cuanto este Frente Popular llegue al gobierno, nadie hablará ya de pobreza ni de desahucios. No existirán. Y para los seguidores de esta amalgama de gobierno que se nos avecina, todo lo que no salga en televisión, no existe.

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Vuelve el gobierno que dejó 5 millones de parados

Pero sin duda, lo más grave de todo, es que el partido que mandó a 3,5 millones de españoles a la cola del INEM, el que dejó las arcas del Estado tiritando y con el país en quiebra técnica, está a punto de volver al gobierno.

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Barrionuevo Abrazado a Felipe González en su entrada a prisión por su implicación en los GAL. Toda la cúpula del PSOE lo acompaño tanto a él como a Rafael Vera.

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Pero aparte de eso, es de recibo aclarar unas cuantas cosas sobre el PSOE, ya que Pablo Iglesias acusó a Albert Rivera de pactar con el “partido de la corrupción” que, según él, es el PP. Resulta altamente llamativo este comentario de Iglesias cuando él está dispuesto a aliarse con el PSOE, la formación política con más casos de corrupción de la historia y la que más dinero ha saqueado a los españoles. Ya no solo el caso de los ERE -leer-, una monstruosa trama urdida por las altas esferas del PSOE andaluz que ha pasado totalmente inadvertida para la opinión pública gracias a la silenciación por parte de algunos medios de comunicación, sino porque tiene en su haber algunos casos dignos de la mafia. Los GAL, grupo paramilitar financiado por el Ministerio del Interior de Felipe González,  Filesa, por el que el PSOE fue condenado por financiación ilegal o el caso Roldán, son solo algunas de las tramas de los socialistas que tapan queriendo parecer cristalinos. Eso sin contar otros como el de Pepe Blanco alias “el gasolineras” cuyo archivo dio carpetazo a todo un escándalo dentro del ejecutivo de Zapatero. El chivatazo del Faisán mejor ni comentarlo pues, como siempre, ahí estaba involucrado el dueño de las cloacas del estado, que todos sabemos quién es. Pues con esa formación, Iglesias, sí cree que se puede pactar, no lo considera un partido de corrupción. No considera que haya sido un partido “que ha robado a los españoles” como él dice. Se ve que los 2.000 millones de euros presuntamente dilapidados por la Junta de Andalucía, que iban destinados a los más vulnerables, los desempleados, no cuenta. A lo mejor es que no eran españoles sino congoleños.

Amén de que el PSOE se niegue a hablar con un partido que ha recibido 7,2 millones de votos, despreciando así al 29% de los españoles. El gobierno del diálogo decía Pedro, su forma de dialogar es excluyendo a todo aquel que no entre en su cerco izquierdista. Prefiere pactar con un partido al que él mismo ha calificado de bolivariano y de querer llevarnos a las colas de los supermercados, un partido con el que públicamente ha manifestado no tener nada en común más allá del diagnóstico de la crisis y sobre todo con partidos que no han firmado el pacto antiyadista, antes que con formaciones constitucionalistas.

Este es el panorama que se nos presenta. Este es el escenario al que Pedro Sánchez nos aboca por sus ansias de pisar la Moncloa. Pero quizás lo más inquietante es que Sánchez será un títere en manos de Podemos y toda esa argamasa imposible de encajar, un puzzle con piezas de cajas distintas a los que tendrá que contentar durante su legislatura. Un gobierno sin una hoja de ruta, sin un proyecto y a merced de la voluntad de todos los que quieren convertir a España en un satélite de Venezuela y de los que quieren romperla. Que empiecen los juegos del hambre.

Isaac Parejo

2 thoughts on “Así será presidente Pedro Sánchez

  • 26 enero, 2016 en 1:27
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    Claro que la pobreza existia antes del PP, del PESOE, y desde que el mundo es mundo. El problema es que cada dia el rico es mas rico gracias a la pobreza, a la precariedad. Mientras haya gente beneficiandose de las crisis, es logico que no les interese salir de ella. Con eso hay que acabar de forma RADICAL. Para eso existe Podemos. El sistema se ha convertido en un virus destructivo, y Podemos es la vacuna.

    Mientras la gente siga pagando impuestos, la gente debe decidir en todo, y no que decidan por ella.

    Puedes estar tranquilo, mi pronostico, es que el PSOE no pactara con Podemos. A no ser que el Pedrito sea superambicioso, pero, aun asi le pararan los pies desde dentro y desde afuera del partido.

    Me alegraria que no pactara con Podemos. A ver si asi la gente, por fin, sale de dudas, que el PP y PSOE son el mismo perro con distinto collar, y el C’s su saco de pulgas.
    Pero, seguro que tendran en cuenta que Podemos puede ser mas peligroso para ellos desde la oposicion.
    Ya veremos que mas historias se inventan estos dias para tratar de ilegalizar a Podemos.
    Que no sean tan estupidos como para hacer desaparecer a Podemos, porque entonces habra independencia de las comunidades que conocemos, por las buenas o por las malas, y puede que hasta acabe todo en guerra civil.

    Ya sabemos que España no existe, que solo es un concepto fascista hecho realidad. Existe fisicamente, pero no en esencia. Podemos es la unica alternativa para unir España en esencia. no por imposicion.
    Pero claro, las elites franquistas no van a permitir que unos desarrapados les quiten el protagonismo patriotico, que no es mas que un patriotismo autoritario, fascista.

    Y no, el PSOE no es de Izquierdas. El PP y el PSOE juegan al poli bueno y al poli malo, pero siempre es el pueblo que acaba en la misma mierda que estos dos nos arrastran.

    Responder
  • 21 enero, 2016 en 18:46
    Permalink

    BRILLANTE
    (el artículo, no el futuro de España)

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