Pistolas contra nucas

La entrevista al terrorista Arnaldo Otegi el pasado domingo en La Sexta no ha pasado desapercibida para nadie. Fue la ocasión perfecta para desenmascarar y dejar en cueros a un infraser de proporciones vomitivas que, no solo se negó a condenar los asesinatos (algo que se esperaba), sino que, con un cinismo propio de alguien despreciable como él, insultó a la memoria de 1.000 víctimas y a los miles de afectados por los asesinatos a sangre fría de sus colegas.

Analicemos algunos puntos de la célebre entrevista que nos servirá para saber la clase de personaje que entró el hogar de 3 millones de españoles. Por suerte había una pantalla de por medio y estábamos a salvo de él.

No es necesario recordar quién es Arnaldo Otegi pero, para los que no conozcan su currículum vitae, diremos que es el histórico dirigente etarra condenado por intentar rearmar la extinta Herri Batasuna bajo las órdenes de la banda terrorista. Pero su vida laboral (Ironía ON, no ha trabajado en su vida) no se resume a ese “insignificante” hecho, ya que previamente fue condenado a 5 años de cárcel por el secuestro de Luis Abiatua, director de Michelin, al que obligó durante sus 10 días de cautiverio a jugar a la ruleta rusa mientras recibía palizas, vejaciones e insultos para desayunar, almorzar y cenar. Otegi nunca condenó los asesinatos, de hecho los aplaudió. El día que salió de la cárcel fue recibido por una multitud que le aclamó como a un héroe y posteriormente recibió un homenaje con miles de asistentes en el velódromo de Anoeta, en San Sebastián. Se homenajeó a alguien por jalear, alentar y apoyar cientos de asesinatos a hombres, mujeres y niños inocentes. Un homenaje por extorsionar y secuestrar a personas contrarias a sus doctrinas. Hay que dar la razón a los que dicen que no vivimos en una democracia real. En una verdadera democracia ese repugnante espectáculo jamás habría ocurrido. En España se ha alcanzado un punto en que, algo como ese acto, que en cualquier potencia occidental avanzada se vería como un escándalo de proporciones bíblicas, lo apreciamos como algo normal, repugnante, sí, pero como le gusta decir a muchos, es “libertad de expresión”.

evole

 

El terrorista comenzó hablando de las llamadas que los familiares que sus amigos mataban, recibían para ser informados de los asesinatos. En ese momento tuvo un punto de inflexión, ya que al morir la mujer que trajo a ese animal al mundo, es decir, su madre, que ninguna culpa tendrá, recibió una llamada similar y eso le hizo pensar. Otegi, con un nivel de dureza en su rostro solo comparable a un diamante en bruto, comparó la muerte natural de su madre con el asesinato en la nuca o con coches bomba de personas inocentes dejando huérfanos a niños y viudas y viudos a esposas y maridos, aunque quizás es de agradecer que en ocasiones asesinaran matrimonios completos, así ninguno tenía que lamentar la pérdida del otro, supongo. Pero sigamos, porque también resulta perturbador que, aparte de ser alguien con una mentalidad psicopática, incapaz de sentir ningún tipo de empatía, sea, para más inri, un mentiroso patológico que no dejó de decir embustes durante la hora que duró la entrevista.

Otegi dijo que a la hora de analizar la violencia había que distinguir varios planos (en serio): el humano, el ideológico y el político. Tres formas distintas de decir que eres un criminal: un criminal en el plano humano, un criminal en el plano ideológico y un criminal en el plano político. Y que en el plano humano, etarras y víctimas tienen la posibilidad de encontrarse. Aún no me explico cómo Évole pudo contener el vómito.

Lo más curioso y aberrante de todo esto es que el infraser Arnaldo se considerara un artífice de la paz durante toda la entrevista (aunque esto también es un argumento continuado de Podemos e IU).

Artífice de la paz de una guerra que ellos mismos empezaron. Una guerra que ni siquiera era guerra. Para que exista guerra tiene que haber bandos y contendientes armados. Aquí la guerra era la de las pistolas contra las nucas. En otras palabras, lo que Otegi quería decir es que si yo voy con mi pistola por la calle, disparo a 20 transeuntes y luego tiro el arma a una papelera y me rindo, sería un artífice de la paz ya que he cesado la violencia, aunque haya sido yo mismo el que la provocara. Delirante.

La apatía y la falta de alma quedó también patente cuando Évole reprodujo en su tablet un video de la hija de Fernando Buesa, vicelehendakari socialista asesinado por los amigos de Otegi. En el video, la húerfana de Buesa contaba entre sollozos cómo Otegi regaló a su padre un mechero de Euskal Herritarrok en el marco de una afable conversación entre el terrorista y el socialista. Semanas después fue asesinado por ETA. Otegi se negó a condenarlo e incluso llegó a decir que le había conmovido el video. Pero el punto álgido de la entrevista fue el momento en que se abordó el tema del sanguinario atentado de Hipercor donde murieron 21 hombres, mujeres y niños. Las ganas de expulsar bilis llegaron cuando el líder abertzale justificó la matanza escudándose en que las bombas no buscaban asesinar porque habían avisado tres veces de que un artefacto haría explosión. Es decir, que la culpa fue de los encargados del negocio y no de los que colocaron las bombas. La canción suena a esos momentos en que cierta parte de la izquierda culpó a Aznar de los atentados del 11M y no a los terroristas. O cuando el ISIS masacra a 50 personas y la culpa es de occidente. Existe una especie de chip en la mente de una parte importante de la sociedad que impide culpar a unos terroristas de sus  matanzas. Eso sí, las muertes de los enfermos que esperaban la ayuda a la dependencia, son culpa de Rajoy.

hipercor 2                    hipercor

          Atentado Casa Cuartel de Vic                                              Atentado Hipercor, 1987

 

Otegi se mostró incómodo durante toda la entrevista porque no le gustaba que se hablara del pasado. Alegaba continuamente al sinsentido de hablar de una violencia que ya no existe y de una banda terrorista que ya ha desaparecido aunque en la misma entrevista sacara a relucir el franquismo o los muertos de la guerra civil que cómo sabemos, son de rabiosa actualidad. Solo hace 5 años del fin de la lucha armada de ETA, aún hay huérfanos que siguen siendo niños, aún hay mujeres que lloran a sus maridos. De la guerra civil ya solo queda el odio que ha pasado de generación en generación, por ambos bandos. La mayoría de los que tienen esa guerra todo el día en la boca ni llegaron a conocer a las víctimas, lo que no quiere decir que no merezcan justicia igualmente pero que no pretendan que olvidemos unos hechos cuyos muertos aún tienen la sangre encima de la mesa y que han sido recién enterrados. No.

El de Miguel Ángel Blanco quizás fue el asesinato más mediático de ETA. El secuestro y ejecución del concejal del PP de Ermua también fue tema de convesación entre Arnaldo y Jordi. Evidentemente no lo condenó, nadie esperaba lo contrario, aunque sí se mofó de él y de sus familiares al contar que durante el secuestro estaba tranquilamente en la playa disfrutando de unos días de relax, como si fuera un ser humano. Las mentiras de Otegi a estas alturas de la entrevista ya empezaban a resultar abrumadoras. Otegi justificó su estancia en esa idílica playa en que él no sabía que iban a matar a Blanco, aunque apenas 15 minutos después dijo que él fue uno de los que planteó iniciativas para que ese asesinato no se produjera. No culpo a Jordi de no darse cuenta de la insultante falacia que le escupió en la cara, aún estaría asimilando todas las barbaridades que el líder abertzale había dicho hasta el momento.

Otegi consideró durante toda la entrevista algo “absurdo” que los terroristas condenaran los asesinatos, llegó a definirlo como una “tontería”, aunque al comienzo de la misma dijo que el estado español debería pedir perdón. No sabemos por qué debe pedir perdón el estado español pero según Otegi, eso tiene mucha importacia. La condena de los asesinatos es una pamplina que no merece ni ser comentada. El cinismo del infraser iba en aumento minuto tras minuto.

También hubo tiempo para hablar del asesinato del periodista del El Mundo Jose Luis López Lacalle. Ya sabemos la aversión de la izquierda a los medios contrarios a ellos, así que imaginad a uno que le declare la guerra mediática a ETA. Lacalle fue un activista antifranquista comprometido con la libertad. Jamás se planteó abandonar el País Vasco pese que fue constantemente amenazado por la banda terrorista. Tenía 62 años cuando dos etarras le dispararon por la espalda (como siempre hacían) cuando el periodista salía de desayunar de una cafetería cercana a su casa. No murió al instante, uno de ellos lo remató en el suelo mientras se desangraba. Otegi dijo que matar periodistas contrarios a la izquierda abertzale y que manipulaban la información tenía sentido para ETA. Lo dijo como si ETA fuera un ente ajeno a él. Él era de ETA. Por supuesto no lo condenó. Imagino que Évole sentiría algo de miedo cuando Otegi le acusó de haber cortado y tergiversado uno de los videos que el periodista le puso en su tablet.

Entrevistador y entrevistado también charlaron sobre ZP y de cómo su victoria en 2004 fue una alegría para ellos porque por fin podrían negociar con el Gobierno. No voy a comentar mucho sobre esto.

Las mentiras de Otegi durante los 60 minutos del programa volvieron a quedar al descubierto cuando comenzó a inventarse historias de conversaciones inexistentes con policías y guardias civiles. Arnaldo nos contó la anécdota de cómo un guardia civil se le acercó a decirle: “Vosotros tenéis que entender que la guardia civil se ha pasado mucho en vuestro país pero vosotros tenéis que entender que nosotros lo hemos pasado muy mal”. Si alguien conoce a un guardia civil que se refiera a Euskadi como un país y que le hable a un terrorista como “vuestro país” y que además diga que “se ha pasado mucho”, que me lo presente. Otegi, como político que es, además de terrorista, uso la vieja técnica de mitin del “ciudadano que se te acerca”. Una falacia más de Otegi, y además hiriente y dolorosa, en una obra perfectamente estudiada ante Évole.

Una de las reflexiones finales del terrorista ante la pregunta de Évole de “qué es lo que se ha conseguido con todo esto si al final todo sigue igual” fue la victoria que habían logrado al poder llegar a hacer esa lucha por otra vía, a la política se referiría. Por supuesto todo el mundo sabe que para fundar un partido independentista en España es necesario haber pegado tiros durante décadas y matar a mil personas. Deleznable en su conjunto. La entrevista llegaba a su fin no sin antes conmoverse por los miles de kilómetros que las familias de los terroristas tenían que recorrer para ver a sus seres queridos (sí, miles, se ve que están en una prisión de Australia). La verdad es que es una injusticia, porque mientras ellos recorren miles de kilómetros, los familiares de las víctimas solo caminan unos pocos metros hasta el cementerio para ver a los suyos. Está descompensado. Hay que hacer algo.

 

Cuando España gritaba contra ETA

Hace apenas 15 años era impensable todo lo que ocurre hoy. Hubo un tiempo en que España entera salía a la calle para despreciar a ETA, para gritar Basta Ya. Daba igual el color político del asesinado, España estaba unida ante la barbarie terrorista.

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Manifestación por la liberación de Miguel Ángel Blanco, 1997

 

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Manifestación por la liberación de presos de ETA. 2014

 

A cada asesinato se sucedía un acto de repulsa. No había quiebra. Había unanimidad en el discurso, ni medias tintas ni ambigüedades. Al menos entre los partidos nacionales.  Hoy es distinto. Vemos con normalidad que partidos políticos con millones de votos y con amplia representación en el congreso no condenen los atentados. Vemos con normalidad que a Arnaldo Otegi se le llame “Hombre de paz” y que se hagan manifestaciones a favor de los etarras encarcelados.

otegi

¿Alguien imagina cómo se viviría hoy el asesinato de Miguel Ángel Blanco? Twitter se llenaría de comentarios a favor de su ejecución, alegrándose del secuestro, únicamente porque la víctima era del PP. Y no, no es un ejercicio de ciencia ficción. Cuando la presidenta de la diputación de León, Isabel Carrasco, fue asesinada, hubo vítores a lo largo y ancho de la red social alegrándose por el crimen. ¿Alguien cree que no ocurriría lo mismo hoy en día con el edil ermuarra? No hace falta responder a la pregunta, es algo retórico. El odio se ha apoderado de la sociedad y ese odio ha hecho que alguien despreciable, inhumano y abyecto como Arnaldo Otegi sea considerado un “hombre de paz”, que un aprendiz de terrorista como Alfon, sea llamado preso político o que un agresor de embarazadas como Andrés Bódalo sea comparado con Miguel Hernández. Recojamos los tornillos de España porque hace tiempo que se perdieron.

4 thoughts on “Pistolas contra nucas

  • 24 agosto, 2016 en 20:05
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    Gracias Isaac. Muy completo y detallado.

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  • 20 abril, 2016 en 18:00
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    Hola, ¿has hecho cambios en la configuración del blog? Yo estaba suscrito al mismo por email pero han dejado de llegarme notificaciones.

    Saludos.

    Responder
    • 20 abril, 2016 en 20:56
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      Sí, he cambiado de hosting, ya no estoy en wordpress.com, así que imagino que las notificaciones se han desactivado…

  • 19 abril, 2016 en 12:50
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    Ese animal no debiera tener derecho a hablar en público, pero yá sabemos que en la Secta están a favor de Podemos (partido de extrema izquierda) que comulga con ETA y con todos los que están a la izquierda del Partido Popular.
    Maldita la hora en que vino al mundo !!

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