Los gais deben ser de izquierdas

Es algo que llevamos lustros escuchando (concretamente dos). Hay una absurda división política en España en cuanto a la homosexualidad que es difícil de explicar. El sexo de la persona con la que uno o una mantiene relaciones sexuales se ha convertido, inexplicablemente, en una cuestión política. Dependiendo de con quién te metas en la cama, una gran parte de la sociedad cree que debes pertenecer a un determinado espectro ideológico o a un partido político en concreto. Es como si alguien, por el hecho de ser rubio, moreno, tener los ojos azules o el pelo largo o corto, debiera militar en un partido político o simplemente votarlo. Vamos a analizar las distintas causas y algunos ejemplos gráficos sobre este tema que, sin duda, da mucho de qué hablar.




Todo comenzó en el año 2005 cuando se aprobó la ley del matrimonio igualitario por parte del PSOE para permitir la unión entre personas del mismo sexo y dotarla de los mismos derechos y obligaciones que las uniones tradicionales. Sin duda fue de lo poco, por no decir lo único, positivo que hizo Zapatero en sus siete años de gobierno. Situar a España en la vanguardia de la igualdad de derechos, siendo el tercer país del mundo en legalizar este tipo de uniones, dio una gran fortaleza al que se convertiría en el peor presidente de la historia de la democracia española. El Partido Popular se opuso, apoyado por la Conferencia Episcopal y por los sectores más duros y conservadores del partido. Pero mi pregunta es, ¿en serio la gente se esperaba otra cosa? El Partido Popular es un partido democristiano, al igual que la CDU de Merkel. Rajoy propuso a Zapatero una ley de uniones civiles como la de Alemania dotándola de los mismos derechos jurídicos, excepto el de adopción, y rechazando la denominación Matrimonio. El PSOE se opuso, obviamente, y los populares recurrieron la ley ante el Tribunal Constitucional. Pero no nos olvidemos que en el PSOE había mucha gente en contra de esta ley a la cual se silenció. Al igual que en el PP había personas en contra de la ley del aborto, que finalmente el PP no derogó, a la cual también se ha silenciado y apartado de las listas. Hay que empezar a concebir que los partidos no son masas uniformes.

Bien, a partir de estos hechos, se ha derramado mucha tinta. Han pasado 11 años desde la aprobación de la ley y la sociedad ha cambiado radicalmente. Ya en 2008 un grupo de dirigentes y militantes, con Cristina Cifuentes a la cabeza, redactó una ponencia social en el congreso del partido para reconocer abiertamente el apoyo del PP a la ley de los socialistas. Las voces eran clamorosas, además de las organizaciones juveniles (donde hay un altísimo porcentaje de homosexuales, más que en cualquier organización juvenil de otro partido) que se mostraron a favor de dicha ley y reclamaban al partido retirar el recurso. No lo hicieron y eso les perseguirá toda la vida. Pero es curioso, porque al PP no se le perdona aquel hecho, mientras a miembros de otros partidos sí se les condona cualquier ocurrencia o suceso. Por ejemplo, a Jorge Vesrtrynge, ahora en Podemos, se le disculpa su antigua militancia en el partido fascista Fuerza Nueva y es acogido por los podemitas como un defensor del progresismo mundial. Pablo Echenique, apoyó abiertamente la guerra de Irak, se consideraba a sí mismo neoliberal y fue militante de Ciudadanos. Todo se obvia porque ahora es “del pueblo”.

echenique

Al Partido Popular no se le perdona que recurriera la denominación de Matrimonio a las uniones civiles entre personas del mismo sexo a pesar de que, cuando el Tribunal Constitucional falló a favor de dicha ley y al no ser una sentencia vinculante, el PP podría haberla derogado con su mayoría absoluta y no lo hizo. No solo eso, toda la cúpula del partido acudió a la boda de Javier Maroto con su marido y este a su salida del enlace declaró ante la prensa la victoria que suponía esta ley que aprobó el PSOE. Lo mismo hizo Soraya Sáenz de Santamaría. Pero no acaba aquí la cosa. Galicia, bajo el gobierno de Alberto Núñez Feijoó, aprobó en 2014 una de las leyes LGTB más avanzadas de Europa para favorecer la visibilidad del colectivo, y el expresidente de Extremadura, José Antonio Monago, aprobó también otra ley, a propuesta del PP (una de las más avanzadas del mundo), que permitía crear un protocolo policial ante delitos de odio que se basen en la homofobia y la transfobia, además de un régimen de infracciones y sanciones contra la discriminación sexual, así como la atención sanitaria necesaria a personas transexuales para su reasignación de sexo en el servicio extremeño de salud.




Todos estos intentos por enmendar lo que fue un error hace ya 11 años no han servido de nada. El PP siempre será un partido homófobo porque así le interesa que sea a la izquierda. Quieren tener la propiedad absoluta de la defensa de los derechos de los gais (son muchos votos), como si los populares se hubieran dedicado a fusilarlos como hacía el Ché Guevara, ídolo de la izquierda podemita.

Pero vamos al meollo del asunto. La izquierda no concibe que haya gais que no sean de izquierdas, mucho menos que haya gais que voten a la derecha y muchísimo menos que militen en algún partido de estos. Ser gay es sinónimo de ser de izquierdas, no hay más. Supongo que David Cameron, que aprobó el matrimonio igualitario en el Reino Unido hace dos años, también es de izquierdas y Nicolás Maduro presidente de Venezuela, donde los gais hasta tienen prohibido donar sangre, es de derechas. Así funciona este país. Para Pablo Iglesias, el gobierno de Venezuela es progresista (dicho por él) y el de David Cameron sería fascista. A la izquierda no le interesa perder el caladero de votos que supone el colectivo gay. Pido perdón por llamarlo colectivo, será que este servidor considera la homosexualidad tan normal que no concibe que existan colectivos de, por ejemplo, gente con el pelo rizado. La forma en la que muchos usan su homosexualidad de forma política o para realzar su superioridad moral frente al que ellos consideran homófobo por no votar al partido que deberían votar, es simplemente deleznable. En muchas ocasiones necesitan poner en su bio de twitter o de cualquier red social, que son gais, no sabemos con qué razón o motivo, mezclándolo con su profesión o su ideología política. Por ejemplo: Pepito Pérez: Escritor, socialista, economista y gay. De estos se cuentan por miles.

Es el caso del actor Fernando Tejero, el cual hace unos días protagonizó una sonada polémica en Twitter al mostrar su apoyo a Podemos y, sin venir a cuento, nos invitó a practicarle una felación. Aún no he comprendido muy bien la relación que el popular personaje de “La que se avecina” estableció entre apoyar a un partido y ser homosexual. La relación con ser artista está clara, ya que las subvenciones no caen del cielo, pero ese vínculo entre un partido político y el género de la persona con la que se mete en la cama no acabo de dilucidarla. La única explicación que encuentro es, como he dicho, la arrogación por parte de la izquierda de la defensa LGTB. Aunque es curioso que Tejero apoye a un partido cuyos líderes reciben dinero de un régimen en el que él estaría colgado de una grúa. Pero es igual. Sigamos.

Aunque realmente lo que creo que le molestó es que hubiera gente que cuestionara una intelectualidad que él se agenció. Somos malvados, mira que cuestionar la intelectualidad de una persona que no sabe conjugar el modo imperativo de un verbo. Es intolerable. Poco después borró los tuits.

ferteje tejero2

 

Pero hay más ejemplos. Rubén Sánchez, conocido por todos por tener un Community Manager mermado más que por ser el portavoz del chiringuito de Podemos, Facua, no dudó en llamar homófobos a los militantes gais de Nuevas Generaciones del PP que concedieron una entrevista a VICE precisamente para terminar con el mito de la homofobia de la que llevan años acusando al partido. Parece que no sirvió de mucho, porque el portavoz de la conocida organización no dudo en escribir este tuit, el cual poco después borró. El chico que aparecía en la portada contestó pidiéndole que retirara sus palabras y Rubén, lejos de eso, se dedicó a explicarle por qué era un homófobo y por qué no debía militar en el PP. Finalmente el ridículo y la humillación a la que estaba siendo sometido el señor Sánchez (algo habitual en él por otra parte) hizo que retirara el tuit.

ruben sanchez

Pero quizás el caso más aberrante del gay que odia a los gais que no votan lo que él, es el del difunto Shangay Lily. No voy a alabar a una persona por el hecho de haber fallecido, ya lo voy avisando. Shangay lily se dedicó durante años a insultar, humillar y ridiculizar a todo aquel que no pensaba como él, más delito tiene aún que lo hiciera con homosexuales, colectivo al que presuntamente defendía, pero hoy sabemos que solo lo hacía con los que fueran comunistas como él. Shangay Lily llegó a llamar “absurdigay” a Mario Vaquerizo en un artículo de Público -leer-  simplemente por no ser de izquierdas y trabajar como colaborador en la COPE, emisora a la cual acusó de ultrahomófoba. Shangay se creía con derecho de decidir dónde debe o no trabajar un gay. No se quedaron ahí sus ataques al marido de Alaska, ya que lo acusó de alcohólico y de promocionar la anorexia. Lo mejor de todo es que Mario Vaquerizo ni siquiera es homosexual, pero por su estética y su forma de expresarse, Shangay lo tildó así, ya que se ve que para él todo aquel que no vista con rudos vaqueros varoniles y camisa abrochada hasta el último botón, es gay. Pero no solo llamó absurdigay a Vaquerizo, lo hacía con todo aquel que no comulgara con sus doctrinas.

Pero la homofobia contra el gay que no es de izquierdas también es extensible a los usuarios anónimos. Es el caso de este tuitero del PSOE con el que tuve posibilidad de charlar y que no dudó en discriminar a todo homosexual que votara al PP, al que comparó con el Partido Comunista y criminal de Cuba, (eliminó el tuit).

max

Hay otros, sin embargo, que no entienden por qué Cervantes es conocido por ser uno de los mayores dramaturgos de la literatura universal y no porque se acostara con hombres.

Pero los ejemplos son muchos.

Como vemos la homofobia hacia el gay que no es de izquierdas está completamente extendida, máxime cuando estas personas se declaran adalides de la defensa del colectivo LGTB. Yo siempre defenderé la libertad de que cada cual haga con su cuerpo y su vida lo que bien le venga en gana sin mezclarlo con el partido político al que vote, pero el sectarismo que inunda nuestra sociedad hoy en día deja entrever que mucha gente no es así. Triste pero cierto.

Los gais deben votar a la izquierda. No importa si no estás de acuerdo con sus políticas económicas, que es lo que realmente define a la izquierda y a la derecha, o con su gestión. Si eres gay, debes votar al PSOE, Izquierda Unida o Podemos. No importa que estés en contra de todo su programa electoral, de sus medidas de gasto público, de disparar el déficit, de la implantación de una inmovilista legislación laboral, de no pagar la deuda, de convertir España en un falansterio, tu orientación y el sexo de la persona con la que te metes en la cama deben primar sobre tu voto. Les resulta extraño y condenable que un gay simpatice con la derecha pero no que lo haga con la extinta URSS donde se perseguía la homosexualidad encerrando a los gais en campos de trabajo forzado a cuarenta grados bajo cero hasta morir, una persecución que se dio hasta la caída del la Unión Soviética. Les resulta extraño que un gay vote a un partido que hace 11 años interpuso un recurso del que se ha retractado y reconocido su error, pero no que un empresario vote a un partido que quiere freír a impuestos a las empresas, por ejemplo.

Será difícil cambiar todas estas doctrinas implantadas en el cerebro de una buena parte de la sociedad, ya que es prácticamente imposible luchar contra algo de lo que depende el voto. Eso es sagrado. No parece muy complicado aceptar que la sexualidad de un individuo es algo orgánico, personal y no político, pero en una época en la que la política lo impregna absolutamente todo, creo que no existe ninguna esperanza de que eso ocurra.



6 thoughts on “Los gais deben ser de izquierdas

  • 16 octubre, 2017 en 15:46
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    Quizá sea aún igual o más absurdo ser gay y de izquierda por que no olvidemos que el comunismo, por ejemplo lleva la homofobia en su ADN porque no olvidemos que Marx y Engels veían cualquier forma de sexualidad fuera del matrimonio heterosexual monógamo como una forma de degeneración, fomentada por el capitalismo, que podía ser curada con el socialismo. Máximo Gorki, uno de los escritores connotados del estalinismo, escribió en Humanismo Proletario: Exterminad a los homosexuales y el fascismo desaparecerá. En las raíces mismas del marxismo estaba la consideración de que la homosexualidad era una aberración de la burguesía degenerada. Así era la izquierda original, homofobia total y absolutamente. Entonces yo pregunto, porque yo siendo lesbiana estoy obligada a ser de izquierdas? Pues porque no me da la gana señores.
    Yo nací en el 1973 y tuve la oportunidad de conocer la transición española y los primeros años del partido socialista en españa con el señor Felipe González a la cabeza. Soy lesbiana desde que nací y les puede decir una cosa pase toda mi juventud con un gobierno de izquierdas que no hizo absolutamente nada, pero nada en defensa del colectivo gay. El señor Don Alfonso Guerra, entonces vicepresidente de el gobierno de Felipe Gonzales era abiertamente homófono y lo demostró en muchísimas ocasiones. Si me remonto mas allá, anteriormente en la historia no puedo olvidar que fue Adolfo Suarez el retiro la homosexualidad de la ley de vagos y maleantes mientras, Tierno Galván, que fue alcalde de Madrid por el PSOE, dijo en una entrevista que la homosexualidad era una desviación del instinto y creía que había que poner límites a este tipo de desviaciones. Entonces vuelvo a preguntar porque yo como lesbiana estoy obligada a ser de izquierdas? La izquierda de Felipe González no hizo nada por mi en mis años de juventud, nada. Es mas aun recuerdo la mayor caza de brujas contra homosexuales que se perpetro en la historia reciente de este país con el caso Arny de Sevilla donde se lincho públicamente a gente que luego se demostró que eran inocentes, todos gais, bajo un gobierno de izquierdas que contribuyo descaradamente a ese linchamiento y estoy hablando del año 1995. Entonces vuelvo a preguntar ¿ Porque por ser lesbiana tengo que ser de izquierdas?
    Señores LTGB que me acusan a mi que soy lesbiana de ser homofobia por no ser de izquierdas hagan el favor de documentarse por favor.
    ¿Si la Izquierda ha tenido el derecho de limpiarse de este pasado, porque no le concedemos ese mismo derecho al centro derecha?
    Soy lesbiana y del PP.

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  • 29 junio, 2017 en 20:55
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    solo una pregunta ¿Cuál es la fuente de que en las NNGG del PP haya mas gays que en cuaquier otra organización juvenil de otro partido político?

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  • 4 mayo, 2016 en 18:02
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    Este tema merece ser analizado aún más profundamente, porque hay que hablar con propiedad para expresarse claramente y sin malos entendidos (que es la naturaleza de cualquiera que quiere expresarse: ser entendido). Estamos obligados a hablar con propiedad, punto por punto, aunque cueste más teclear.

    Estamos usando términos como “la izquierda”, “la derecha”, fascista, etc. con bastante ligereza. Y hay que aclarar algo esencial: la izquierda y la derecha delimitan, estrictamente, una posición económica en el espectro ideológico. La izquierda plantea la redistribución y el intervencionismo estatal, y la derecha plantea un modelo basado en la meritocracia, principalmente. No vamos a entrar en ese tema, pero es la definición más genérica.

    Por otro lado, está el hecho de ser liberal o conservador (autoritarista, como prefiero llamarlo). O lo que es lo mismo, que el Estado se meta en tus temas personales (autoritarismo) o que no lo haga (liberalismo).

    Dicho esto, sí es verdad que ser maricón y del PP presenta una clara incoherencia, puesto que el PP es un partido que es de derechas, pero está claramente dividido entre el liberalismo y el autoritarismo. Y la parte conservadora o autoritarista es la que predomina claramente, sabiendo que es un partido de base religiosa, y esta religión (católica, aunque se denominen cristianos) es, de forma oficial, contraria a la homosexualidad (aunque el Papa actual diga HOY lo contrario, puedo ahogar a quien quiera en datos objetivos que explican por qué la Iglesia Católica es una institución homófoba).

    Así pues, ser maricón y simpatizar con un partido que de forma vehemente y oficial es contrario a igualarte en derechos ante quienes no son maricones, es una enorme incongruencia. Es verdad que hay un ala del PP liberal (Cifuentes, Aguirre, Villalobos, etc.), pero, oficialmente, el partido es conservador e intervencionista en temas religiosos. Así que, cualquiera que sea musulmán o maricón (por ejemplo), no puede decir que es coherente votando al PP. Pero jamás señalaría a quien lo haga. Entiendo que alguien quiera otro modelo económico y prefiera por ello al PP, aunque eso le cueste una incoherencia en lo relativo a sus derechos personales.

    Por otro lado, los partidos de izquierdas son todos, y sin excepción (al menos, en España), autoritaristas. Al igual que el PP, partidos como Pablemos, IU, PACMA, Equo, etc., son de una opinión favorable (o lo apoyan con su silencio) al concepto de que “la letra, con sangre entra”. Sí: son partidarios de repartir la riqueza, pero albergan cuestiones morales que deben ser impuestas a todo el mundo, llegando a pensar, incluso, que la democracia es un obstáculo para cometer el objetivo.

    Personalmente (aquí ya entro a hablar de mi visión puramente personal), soy de izquierdas, pero liberal. Pienso que es no es incompatible ser libre con el hecho de que el Estado sea fuerte en las decisiones económicas. Y, a partir de lo económico, mi orientación sexual queda fuera de si pienso que el Estado debe o no intervenir en la economía a cierto nivel.

    Y observo que la gente de izquierdas (casi toda la gente que me rodea) actúa con una impunidad preocupante a la hora de señalar y cuestionar a todo el que opine de tal o cual forma y, sorprendentemente, se callen como putas cuando se habla de derechos humanos en países que representan sus anhelos (Cuba, Ecuador, la Venezuela de Chávez, Bolivia…). Ahí JAMÁS dicen NADA cuando se les menciona a podemitas y comunistas cómo está el tema de la homosexualidad o la libertad de prensa en esos países. Les importa una mierda.

    Un amigo mío llama a esto el “bloque de opinión”. Si eres de izquierdas estás, automáticamente, ubicado en el islamismo, defensa de derechos de homosexuales, feminismo, comunismo y todos los ismos. Y un liberal de derechas está, automáticamente, ubicado en el Juan de Mariana, no Estado, EEUU como cúspide del modelo social, sionismo, Israel, Israel, Israel…. Y así.

    Así no funcionan las cosas. Hay que ser crítico con uno mismo, y mucho más con la ideología a la que uno se adhiere. Yo voté a Izquierda Unida hasta que tomé consciencia de la clase de fascistas que son, ellos y sus votantes. Y gracias a que hace años que tomé conciencia, he podido detectar rápidamente de qué pasta está hecho Pablemos y su secta.

    Lo más espectacular que he visto estos años ha sido ver al PP pasar de ser un partido conservador a ser un partido liberal, llegando a ver a Rajoy nacionalizar un banco y asistir a una boda entre dos hombres, al tiempo que he visto cómo los partidos de izquierda me han dejado solo, sin voto, viendo cómo se han ido alineando con las dictaduras más lamentables de Occidente.

    Visto con lupa, la mayor incoherencia que uno puede cometer en 2016, en España, es ser maricón y votar a un partido de izquierdas al cual le sude la polla la homofobia extrema que se vive en ciertos países sólo porque esos países le son afines ideológicamente ahora mismo. Es espeluznante.

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  • 3 mayo, 2016 en 6:38
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    Coincido con el articulo plenamente. La represión y persecución realizada por los que se consideran a sí mismos perseguidos es doblemente perversa y debe ser especialmente enfrentada por quienes creemos en la libertad de los ciudadanos, de pensamiento y de palabra, y en que la sexualidad de cada uno es simplemente un aspecto de nuestra vida y en absoluto nos define como personas.

    Colectivizar a los ciudadanos es encerrarlos en un corral como al ganado, una medida muy simplista que ignora deliberadamente que cada uno es un individuo diferenciado con su propia realidad y sus propias necesidades. Nunca la identidad del grupo debe imponerse a la del individuo.

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  • Pingback: Los gais deben ser de izquierdas

  • 28 abril, 2016 en 16:35
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    Buenas!

    Sin extenderme, me parece un artículo interesante y es cierto que hay una patrimonialización de la izquierda respecto al colectivo LGTB. Como también es cierto y lamentable la discriminación a la que los gays que no son claramente de izquierdas son sometidos a veces por cierta izquierda. Sólo me gustaría apuntar algo:

    Yo creo que sí hay que usar la palabra colectivo, ya que ser homosexual no es simplemente, y usted lo sabe, meter a alguien en su cama como repite varias veces en su artículo. Ser gay no es tener los ojos azules o marrones, como insinúa, empezando por el hecho de que a nadie le discriminan por eso. A nadie le pegan por la calle por eso. A nadie le despiden del trabajo por eso. Y a los gays… pues sí, ocurre en más ocasiones de las deseables, llevamos más de medio centenar de agresiones este año sólo en Madrid. Es más, si no, no haría falta leyes como las que ha alabado de Galicia o Extremadura. Otra cosa por supuesto es que dentro de los homosexuales sólo pueda haber ovejas que vayan en la misma dirección, pero no confundamos. Hay un colectivo, una comunidad, un grupo de personas, llámelo x, que tienen unas necesidades comunes, empezando porque se les respete por quien metan en la cama. Normalizar está bien pero no hay que confundirlo con negar problemas que existen independientemente de que no se padezcan en primera persona.

    Gracias por leerme, y espero que le sirva al menos para reflexionar.

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