Lo que todo independentista debería saber

La independencia de Cataluña es un sueño anhelado por buena parte de la sociedad catalana, aunque esa buena parte realmente no llega ni a la mitad de la población con edad de votar. Se han vertido muchas mentiras y falacias respecto a este tema que hoy vamos a intentar aclarar. La principal es acusar al Estado de antidemocrático cuando realmente, con la ley en la mano y con el respeto que se le debe a todos los españoles para hacer valer sus derechos y libertades, los antidemocráticos, autoritarios y totalitarios realmente son ellos. Pero vamos a repasar los motivos de estas afirmaciones las cuales he explicado alguna vez pero nunca había dedicado un artículo completo al tema.




Cómo quieren conseguir la independencia los independentistas

Un referéndum para hacer valer su derecho de autodeterminación, un derecho que no existe en España. Parece fácil la fórmula, ¿verdad? Celebramos una consulta popular vinculante en Cataluña y problema resuelto. Sí, parece sencillo, y lo parece porque es lo pretenden los líderes del secesionismo: simplificar tanto el asunto que parezca que España es un estado opresor por no dejarles decidir libremente su futuro como territorio. Pero no, no funciona así.

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Artur Mas la noche del 27S

La Constitución

Ya, ya sé lo que pensaréis los independentistas que estéis leyendo esto: “Ya estamos otra vez con la Constitución”. Es necesario recordar que esa constitución fue aprobada por el 88% de los españoles, pero no importa, obviemos esto por un momento pues lo que pretendemos es cambiarla para que Cataluña pueda ser independiente o al menos celebre ese ansiado referéndum. Pero nos encontramos con el primer escollo:

Dicha reforma atañe especialmente al artículo 1.2: “la soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del estado” y al artículo 2: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

Sin cambiar esos dos artículos, cualquier intento de secesionismo sería ilegal y una subversión absoluta al estado de derecho y por tanto activaría inmediatamente, y con la ley en la mano, la posibilidad de intervenir y suspender la autonomía de Cataluña.




Pero no nos pongamos nerviosos, la independencia de Cataluña es posible, tan solo hay que conseguir, como he dicho, cambiar esos dos artículos para permitir un referéndum, ya que por ahora el artículo 149.1.32 solo da competencias al estado para la convocatoria de referéndums. Veamos cuál es el camino:

  1. Una comunidad autónoma, en este caso Cataluña, puede presentar una proposición de ley en el Congreso de los Diputados. Hablaríamos de una proyecto de reforma de la Constitución para incluir el derecho de autodeterminación de las comunidades autónomas a la vez que para reformar los artículos antes citados mediante procedimiento agravado, ya que afecta al título preliminar de la Carta Magna.
  2. El Congreso y el Senado deben aprobar el texto por una mayoría de dos tercios y posteriormente se procede a la inmediata disolución de las cortes y convocatoria de elecciones.
  3. Tras las constitución de las nuevas cortes, ambas cámaras deberán ratificar su voluntad de proceder a la reforma mediante mayoría simple para, en un segundo paso, volver a votar el texto con una mayoría de dos tercios de ambas cámaras, Congreso y Senado.
  4. Por último, una vez aprobada la reforma, esta deberá ser sometida a referéndum en todo el territorio español.

Antes de nada debo decir que si está usted pensando en la reforma del artículo 135 y en que dicha reforma no se sometió a referéndum popular, he decir que ese artículo, al no afectar al título preliminar, se realizó mediante procedimiento ordinario, por el cual solo es necesaria una mayoría de tres quintos de ambas cámaras y un referéndum que solo se celebraría en caso de que una décima parte del Congreso lo pidiera, cosa que no ocurrió.

Bien, el procés ni siquiera ha iniciado los trámites, es decir, ni se han dignado a llegar al punto 1. Es evidente que los deseos secesionistas, que además no alcanzan a la mayoría de los catalanes, van mucho más allá y pretenden la independencia de forma antidemocrática y unilateral, pues los cauces para conseguir tan ansiada independencia están ahí, no es que el estado español no les deje, es que simplemente la gente con su voto ha decidido que esto sea así, pero el respeto a los ciudadanos brilla por su ausencia. Una Constitución aprobada en España en 1978 por el 88% de los ciudadanos y concretamente en Cataluña por más del el 90%.

Como curiosidad he destacar que los catalanes en una Cataluña que se declarara independiente de forma unilateral perderían la nacionalidad española y dejarían de ser miembros de la UE, tal y como expliqué aquí -leer- .

 

Cataluña no es Escocia

Ni Puigdemont es William Wallace. Esta disparatada comparación se lleva haciendo desde el famoso referéndum en Escocia para desligarse del Reino Unido. Las diferencias son evidentes pero a los líderes del independentismo no les interesa aclararlo ya que haría que el ventilador de mentiras aminorara su velocidad.

Reino Unido es un país fruto de la unión de cuatro reinos y naciones distintas: Inglaterra, Gales, Irlanda (actualmente solo Irlanda del Norte) y Escocia, es decir, Escocia sí fue independiente en el pasado y conserva una cultura e historia propias, por lo que esa reivindicación siempre ha existido. Por otra parte, el referéndum escocés se enmarcó dentro de la legalidad del país y fue pactado con el Primer Ministro David Cameron como una consulta NO vinculante, aunque Cameron se comprometió a acatar el resultado. En cambio, Cataluña nunca ha sido una nación y mucho menos independiente. Los anhelos secesionistas son fruto del adoctrinamiento durante décadas mediante su  torticera reinvención de la historia, aunque tengan sus raíces en la expansión industrial de finales del siglo XIX, pero dudo que algún catalán quiera la independencia por esos motivos. Simplemente la desean por el odio que les han inoculado hacia España y ante las absurdas y falsas promesas de que una Cataluña independiente sería un paraíso al margen de la crisis que sufre todo el planeta.

 

España nos roba

Es el eslogan sobre el que se sustenta toda la ideología independentista. Pero no nos engañemos, es más falso que un billete de 30 euros, como todo lo que propugnan los líderes del separatismo.

La premisa se basa en que Cataluña es la comunidad autónoma con mayor diferencia entre lo que aporta a la hucha común y lo que recibe, de ahí que la Generalitat haya hecho un intento fallido de creación de una Hacienda Catalana que fue frenada por el Tribunal Constitucional y que antes de esta anulación ya fue un rotundo fracaso.

Bien, como todos sabemos, España tiene un sistema de autonomías con una Hacienda común (excepto País Vasco y Navarra, luego hablaremos de esto) donde se recaudan los impuestos de todos los españoles y después, tras las pertinentes retenciones del Estado, este dinero se reparte de forma solidaria entre todas las regiones en función del nivel de riqueza de cada una para evitar desigualdades entre las comunidades más ricas y más pobres, es decir, entre las que menos aportan y las que más. Si todas las comunidades tuvieran su propia hacienda habría regiones de España donde no se podrían mantener los servicios públicos como educación o sanidad. País Vasco y Navarra disfrutan de un régimen especial por el que disponen de una “hacienda” propia por la que los impuestos de sus ciudadanos se quedan en sus regiones y a cambio pagan una aportación al estado para los servicios públicos que allí se prestan. Esta cuantía es revisada cada cinco años. Una anomalía que ningún partido, excepto Ciudadanos y UPyD, está dispuesto a corregir. El caso es que País Vasco es la segunda región más rica de España, ellos sí que saldrían claramente perjudicados de participar en el régimen común del resto de comunidades, pero Cataluña no. De hecho la autonomía más perjudicada por este reparto es Madrid, que tras las retenciones del estado tras recaudar los impuestos de los ciudadanos cae de la primera posición en renta por habitante, a la tercera. Sin embargo, Cataluña se encuentra en la cuarta posición tanto antes como después de dichas retenciones. Por tanto, si hay alguien a quien roba España es a Madrid. De modo que no solo España no roba a Cataluña sino que es al contrario, los líderes secesionistas son los que gastan y despilfarran el dinero en el “procés” para luego pedir rescates al gobierno central debido a su pésima gestión.

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A fecha de 2015, la Generalitat se había gastado en el proceso independentista la friolera de 3.600 millones de euros. Sí, es lo que pensáis, con esa descomunal cantidad de dinero se podrían haber pagado muchos servicios públicos que Artur Mas recortó. Pero se gastó en una causa sin salida, es decir, se tiró directamente al retrete y ahora reclaman ese dinero para pagar todo lo que no quisieron pagar por derrocharlo en algo a lo que no estaba destinado (este es el motivo por el que Artur Mas debería ser procesado por malversación de fondos públicos). El monto mayor se ha invertido en el control de la propaganda para adoctrinar masas, es decir, en TV3 y en subvenciones para medios privados afines al soberanismo. Sí, usted y yo hemos pagado la propaganda independentista. El resto, en absurda diplomacia como abrir embajadas y oficinas por todo el mundo o en subvenciones a asociaciones independentistas.

 

Los pitidos al himno y las esteladas

La polémica por la prohibición de la delegación del Gobierno de llevar esteladas a la final de la Copa del Rey ha provocado un tsunami político que ha agitado las redes del soberanismo. Finalmente un juez levantó ese veto. Pero resulta llamativo que los mismos que defienden su derecho a portar esteladas sean los que arrebaten al resto su derecho a escuchar el himno de España con sus habituales pitadas para silenciarlo. Es decir, yo respeto tu derecho, pero tú no respetas el mío. El autoritarismo y totalitarismo del soberanismo no conoce límites.

 

 

En definitiva, hemos repasado los diferentes cauces legales a seguir para lograr la ansiada independencia de Cataluña. Como hemos visto, no es imposible, solo hay que seguir y cumplir las leyes, pero es obvio que ellos prefieren el camino rápido, es decir, la ilegalidad. Ya que es evidente que Convergencia y ERC no van a alcanzar una mayoría suficiente en el congreso para llevar a cabo estas reformas al ser partidos regionales, es tan sencillo como que en España salga de las urnas un gobierno con el que puedan pactar y esté a favor de las pertinentes reformas para hacer posible su referéndum de autodeterminación. Pero de momento, la voluntad popular, la democracia, los ciudadanos de toda España con su voto, han decidido que los partidarios de la independencia no lleguen a dos tercios del Congreso y el Senado. Se llama democracia, la decisión de la mayoría, de la inmensa mayoría.

Cataluña no es de los catalanes, nadie les ha concedido ese territorio. El hecho de que menos de un tercio de la población de Cataluña  arrebate a España una parte de su territorio, aparte de una ilegalidad, es antidemocrático por querer despojar al resto de españoles de su derecho a decidir sobre su país, sobre si queremos entregarle esa parte de España a ese grupo de ciudadanos para que funden su propio Estado o no. Todo este proceso legal vale tanto para Cataluña como para cualquier región de España.

 

Pero el soberanismo lleva tejiendo las redes de la independencia muchos años como podemos ver en este video donde un independentista pierde totalmente la cabeza. El nivel de adoctrinamiento de gran parte de la sociedad es irreversible y el odio inoculado es incurable. Este hecho tiene más trascendencia en los jóvenes y, a menor edad, más comido tienen el cerebro. De ahí la insistencia de los partidos independentistas en rebajar la edad de voto a 16 años. Puede que algún día esta locura amaine y las aguas vuelvan a su cauce, pero mientras Cataluña sea gobernada por una pandilla de irresponsables, esto no tendrá solución.

2 thoughts on “Lo que todo independentista debería saber

  • Pingback: Las absurdas soluciones de la izquierda a los problemas de España - Infoblogger

  • 24 mayo, 2016 en 21:19
    Permalink

    Reformar el Título Preliminar es tan sumamente complicado que los nacionalistas buscarán el camino más rápido, que es actuar de manera unilateral.

    De todos modos con la cantidad de problemas que hay y lo quemada que está la gente, junto con la irrupción de Podemos, el nacionalismo creo que se ha desinflado. Cuando uno tiene problemas económicos, llegaa la frustración y quiere soluciones rápidas por pura supervivencia y ahí poco importan las líneas de las fronteras

    Responder

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