¿Qué es ser progresista?

Es la palabra del año, lo más repetido durante meses como opción alternativa a un gobierno de Rajoy, el famoso y manido “gobierno de progreso” o “gobierno progresista”. Un calificativo que se ha arrogado la izquierda y que Ciudadanos también ha usado en alguna ocasión. No sabemos exactamente qué significa pero lo que sí está claro es que se utiliza para acusar al gobierno del PP de retrógrado, antiguo, fascista o mil lindezas más, para dejar claro y evidente que los que traen el progreso a España son ellos. Vamos a ver exactamente el progreso que han traído los que izan la bandera de la modernidad.



El PSOE, en concreto su demente secretario general, es el partido que más ha hecho gala de este término sobre todo durante las negociaciones para formar gobierno tras las elecciones del 20 de diciembre. A Don Pedro Sánchez Perez Castejón se le olvida rápidamente la ruina que trajo a este país durante las dos funestas legislaturas de su modelo a seguir: José Luis Rodríguez Zapatero, al que, inexplicablemente y en un escenario de locura colectiva, miles de españoles consideran el mejor presidente que ha tenido este país, principalmente los votantes de Podemos. Bien, el progresismo según el PSOE, es aprobar leyes para el matrimonio entre personas del mismo sexo, la ley de dependencia (la cual no se presupuestó y  dejó el marrón a los populares) o la ley del aborto. Con esas tres leyes (que fueron beneficiosas para España, todo sea dicho) es suficiente para considerar al vil ZP como el mejor presidente de la historia. Pero veamos qué más cosas progresistas han hecho los socialistas en sus últimos  7 años de gobierno.

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La envenenada herencia de ZP

Por ejemplo, la derogación de la ley de estabilidad presupuestaria, permitiendo el endeudamiento masivo de las administraciones públicas y de las comunidades, llegado el déficit público a la terrorífica cifra del 9%, frente al 6% que el ejecutivo socialista aseguró cuando el PP tomó las riendas. Sí, es cierto que ese déficit también venía de comunidades gobernadas por el PP, pero si ZP dio rienda suelta al gasto y eliminó el techo, obviamente, las comunidades gastaron sin control. La responsabilidad última de controlar estos gastos es el gobierno central y no lo hizo porque todo era progresismo y alegría. Todo esto acabó con un desfase de 90.000 millones de euros entre gastos e ingresos. Zapatero dejó pufos por absolutamente todos los rincones del país, incluyendo la sanidad donde la deuda alcanzó los 15.000 millones y frente a lo cual no hizo nada, mirar pasar un tren. A todo esto tenemos que sumar los agujeros en el sector eléctrico o  los más de 50.000 millones de deudas en las miles de empresas públicas de todo el país y una deuda que duplicó en sus 7 años de desgobierno. Podríamos seguir días así, relatando los grandes avances progresistas que el PSOE logró en sus legislaturas, pero creo que con esto nos hacemos una idea. Aunque también podríamos incluir en el concepto progresista, el hachazo social de 2010 donde le metió la tijera a todo incluidas sanidad y educación, pero eso ya nadie lo recuerda, o no lo saben.

En cambio, el gobierno de Rajoy es retrógrado por reducir a la mitad el monstruoso déficit que dejaron los socialistas y por mantener el estado del bienestar (muy a pesar de algunos) teniendo en cuenta la envenenada herencia que recibieron. Socialistas y Podemos critican al gobierno que no se haya cumplido el objetivo del déficit por un punto, cuando el PSOE lo incumplió por 3 (a pesar de que ambos, en sus programas están dispuestos y orgullosos de aumentar el déficit). Critican el aumento de la deuda pública cuando ellos la duplicaron. Es todo una fiesta de la hipocresía por la que la cara no se les cae al suelo de la vergüenza porque la tendrán pegada con el mismo material que Pedro Sánchez está clavado a su asiento. El aumento de la deuda durante el gobierno del PP responde a un hecho fundamental: pagar los pufos, agujeros, facturas y deudas que dejaron los socialistas, sin tener que recortar el gasto público, el cual por cierto se ha aumentado año tras año por mucho que intoxiquen algunos medios. Se ha recortado en sanidad y educación, es cierto, aunque no más de lo que recortó ZP. La gente sigue siendo atendida en los hospitales, los niños siguen siendo escolarizados, los parados reciben la prestación correspondiente a lo que han cotizado y los jubilados siguen cobrando su pensión con normalidad.

Las pensiones es un asunto con el que la izquierda suele jugar a la mentira muy hábilmente. Pablo Iglesias o Alberto Garzón han estado meses, incluso durante la última campaña electoral, repitiendo que los jubilados pierden poder adquisitivo debido a que sus pensiones no están ligadas al IPC, ya que el gobierno estableció una subida del 0.25% anual independientemente de las épocas de recesión o bajada de precios, garantizando así que durante la crisis no perdieran valor, pero los líderes comunistas insistieron en volver al ligar las pensiones al Índice de Precios que, teniendo en cuenta que llevamos años con este índice en negativo, significaría una bajada de las pensiones. Lo decían por todos los programas habidos y por haber y nadie les corregía. En definitiva, que nos esputaban en la cara que bajarían las pensiones a los jubilados, y luego se extrañaban de que los mayores de 60 años no les voten. Por cierto, Ciudadanos también habló en numerosas ocasiones de actualizar las pensiones con el IPC.




Bien, esto son solo algunos ejemplos de progresismo de la izquierda, pero hay más. Podemos and company han llamado en multitud de ocasiones “gobiernos de progreso” a los gobiernos bolivarianos de América Latina, de modo que ya sabemos lo que es progresismo para él. Realmente para entenderle hay que saber la concepción de progreso que tiene Iglesias en la cabeza que es justamente la contraria a la que muchos de los que estaréis leyendo esto tenéis. Lo que el líder de Podemos considera progreso es en realidad retroceso e involución. El socialismo (el marxista, no el socialdemócrata) solo ha traído ruina y miseria allá donde se ha implantado, pero es que hay que comprender que, para mentes como la de Iglesias, Errejón o Bescansa, justo eso es el progreso. Ellos conciben la sociedad como una masa uniforme a sus órdenes, esperando a que el gobierno presidido por ellos dé la orden de lo que tienen que hacer con sus vidas, cuándo deben comer y cuánto, lo que deben comprar o lo que tienen que pagar. El totalitarismo de Podemos, o de Unidos Podemos mejor dicho, es algo que no se vio ni en el antiguo PCE. Pretenden un control férreo de nuestras vidas, despojándonos de la libertad que tantos años costó a nuestros abuelos conseguir, abuelos que votan al PP y al PSOE, qué cosas.

 

El sistema político, económico y social que pretenden estos partidos de extrema izquierda, es decir, el comunismo, es lo que ha impedido el progreso de la humanidad allá donde se ha implantado. La búsqueda de la manida igualdad finalmente termina provocando igualdad pero en pobreza. Los seres humanos no somos animales salvajes y sobre todo NO somos iguales. Cada persona tiene deseos, anhelos y ambiciones distintas. Toda persona siempre pretende ser algo más en la vida de lo que es, siempre quiere llegar a ganar más dinero, vivir mejor de lo que vive (a menos que conozcáis a alguien que le guste ser pobre)  y el comunismo corta esos anhelos de cuajo, desincentiva a las personas a conseguir sus objetivos y obliga a resignarse a ser como el que tiene a su lado. El famoso reparto de la riqueza y exprimir a los ricos lo único que hace es desincentivar al emprendedor, al que quiere triunfar, lo cual finalmente es beneficioso para el país pues eso repercutirá en nuevas empresas y empleo, por eso al comunismo no le interesa un sistema en el que sobresalga alguien sobre otro, ya que dejaría de depender del estado y podría sacar de ese mismo sistema a más gente. No, no se puede consentir. La meritocracia para ellos no existe, al contrario, hay que incentivar al fracasado y desincentivar y robar vía impuestos al triunfador, algo que el PP tampoco es que haya cambiado mucho, aunque con el nuevo sistema de becas parece que sí lo ha hecho de forma correcta.

El gobierno de progreso también es aumentar el gasto público hasta la estratosfera para dar más poder a los políticos. Precisamente la causa de la corrupción es el excesivo dinero público en manos de políticos – leer “Más estado, menos libertad, más corrupción-  y la solución para estos iluminados aspirantes a dictadores, es aún más dinero público en sus manos que, como ellos son muy buenos y honestos, nos creemos que no nos van robar. Demencial.  El gobierno de progreso también es blindar al parado para que no encuentre trabajo en su vida. Es lo que pretende hacer Podemos con su reforma laboral imponiendo 45 días de despido por año trabajado frente a los 20 actuales, apoyado por los sindicatos, a los cuales no les interesa la bajada del paro ya que viven del desempleo de la gente. Vamos a explicar esto para dummies.

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Si a los empresarios ya les está costando sudores contratar a gente con los actuales 20 días, ¿qué le hace pensar a Iglesias que el empleo va a subir aún más, aumentando la indemnización por despido? ¿En serio cree que obligando al empresario a pagar más por el despido de un trabajador va a incentivar la contratación? Es de locos, pero teniendo en cuenta que hay gente que  cree que subir el SMI por decreto a 900 euros, aumenta el consumo y se reactiva la economía, no es de extrañar. El analfabetismo en materia económica y política de este país nos hace meritorios de ese último puesto en el informe PISA.

Parece que el progresismo del que hacen gala algunos consiste únicamente en desfilar en la fiesta del orgullo gay y colgarse la bandera multicolor, no hay nada más que pueda considerarse progresista en ellos, sobre todo en lo referente a Unidos Podemos, posiblemente el partido más retrógrado e involucionista que existe en la actualidad.



 

¿Qué es realmente el progresismo?

Nada más y nada menos que la prosperidad de una sociedad, eso es el auténtico progreso. Crear las condiciones necesarias para la creación de empleo y riqueza y permitir a los ciudadanos vivir en libertad decidiendo su propio presente y futuro sin un gobierno que les obligue y dirija sus vidas, tal y como pretenden los amantes del falansterio comunista, donde los únicos que gozarían de todos los privilegios que negarían a sus ciudadanos serían los propios dirigentes y gobernantes.

Confunden democracia con dictadura y progresismo con involucionismo y lo más alarmante es que hay millones de personas que lo creen. Creen que el control absoluto de la vida del ciudadano por parte del estado es sinónimo de prosperidad a pesar de que ha quedado demostrado durante décadas que solo constituye el mayor de los fracasos y lleva inevitablemente a la ruina a las naciones.

No hay mucha diferencia entre los regímenes fascistas y comunistas, de hecho las similitudes son evidentes, pues es lo mismo. Contraponer fascismo a comunismo es un error. Lo opuesto al comunismo no es el fascismo, sino el liberalismo. El comunismo es un sistema político y económico y el fascismo es un ideología, no son comparables. Como he dicho, lo opuesto al comunismo es  el liberalismo, el cual se basa en un sistema capitalista y el fascismo es una ideología que se construye sobre un sistema socialista. Los regímenes fascistas se han basado siempre en el socialismo, el control de la ciudadanía, el proteccionismo y el dirigismo económico, exactamente al estilo de los países comunistas.

Aquí podemos ver un extracto de un discurso de Hitler, en el que si nos juraran que lo escribió Pablo Iglesias antes de nacer, nos lo creeríamos.

Pero hay que pensar que el comunismo es progreso, millones de personas compran esta idea, un sistema que por definición impide el progreso y favorece el estatismo, prohibiendo, como he explicado, el progreso personal de los ciudadanos, y por ende el de la sociedad en general. Pero no descansarán hasta hacernos progresar a todos, eso sí, a su estilo, ya que ese manido progreso, para ellos no es más que hacernos prisioneros de su ideología y convertirse en carceleros de un estado blindado en el que usarnos como peones a su antojo. Si eso es lo que queremos es lo que tendremos, aunque a tenor de los resultados de las últimas elecciones que tanto han escocido a algunos, me temo que tendrán que esperar, o no.



Deja un comentario en: “¿Qué es ser progresista?

  • 17 julio, 2016 en 17:38
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    Estimado Isaac:
    Me has leído el pensamiento. Sin ir más lejos, tras el 26-J escribí un comentario (un poco largo) en algunos medios que va en la línea que tú sostienes y que suscitó el aplauso de muchos lectores y la rabia “contenida” de los fans de Podemos. Aquí te lo dejo. Espero que te guste.

    Al igual que sucedió en su día con UPyD o C’s, Podemos surgió inicialmente invocando una supuesta transversalidad ya que muchas personas ideológicamente diferentes podían coincidir en unos principios democráticos básicos en cualquier sociedad moderna: lucha contra la corrupción, derechos sociales, gestión más eficiente, etc. No obstante, ¿como puede una secta ser transversal? Cuando formas parte de una secta no hay más ideología que la de la secta.
    El talante democrático de los que han perpetrado PODEMOS (puede que con excepciones por supuesto) puede deducirse fácilmente dado que ni se han molestado en disimular … con una prepotencia propia de los dictadores que se saben intocables. Está todo escrito en Internet y publicado en innumerables comentarios, tuits, vídeos, etc: “Los que nos dedicamos a la Educación tenemos en nuestra mano hacer que los niños de este país nunca voten al PP” o “Arderéis como en el 36” o “Yo no puedo decir España” o “nuestros recortes llegarán con guillotina” o “A ver si el PP recorta todo la Sanidad y se mueren todos los viejos que les votan”. Por no hablar de “Otegi es un hombre de paz”, la campaña de difamación contra Albert Rivera haciendo circular fotos falsas sobre él como si fuese falangista con brazo en alto (aunque se ve claramente que es otra persona) o incluso fotos con comentarios que incitan a pensar que toma cocaína… Tampoco olvidemos que han inventado el acoso (escrache) a políticos (de otros partidos claro) que ya habían tenido su antecedente en el acoso y ataque a sedes del PP en 2004. Cabe recordar que Pablo Iglesias fue el instigador de la campaña del PÁSALO en la noche electoral del 14-M que dio lugar a una de las jornadas más bochornosas desde el punto de vista democrático de nuestra historia. Además utilizan las redes sociales con maestría para crear y difundir orquestadamente falsedades como portadas de periódicos sabiendo que sus seguidores no van a comprobar si son o no verdad (como sucede en las sectas). Por otra parte, llevan en sus listas a delincuentes como Cañamero, Bódalo y otros …mientras hacen manifas a favor de los presos de ETA y se ríen o ridiculizan a las víctimas. Sus referentes son Hugo Chávez y Castro y Zapatero les parece el mejor presidente de la democracia en España. Pablo Iglesias pretendía que en un futuro, en un país gobernado por Podemos, los jueces y fiscales tienen que estar en “sintonía política” y que los medios de comunicación deberían tener control público. Atacan a la religión católica pero son muy comprensivos y tolerantes con la musulmana, en cuyos países (generalmente dictaduras) se discrimina y condena ferozmente a las mujeres y los homosexuales. A cualquiera que piensa diferente a ellos le descalifican llamándole “fascista” (calumnia que algo queda), táctica ya utilizada por personas que se definían “de izquierdas” con rotundidad desde la época de Nunca Máis y el advenimiento de ZP y que, hoy en día, forman el cuerpo social de Podemos y confluencias. Estos son los que rechazaban a IU en 2014 porque eran unos “perdedores que tenían que cocerse en su caldo de estrellas y banderas republicanas”. Aún así ya se veía entonces en sus actos que eran lo mismo que Izquierda Unida: símbolos comunistas y banderas de la II República. Que se puede esperar de un partido que reniega de la bandera oficial de su país (desde 1785 con Carlos III) para envolverse en la bandera republicana. Reivindicar una época de la Historia, que sembró el miedo al comunismo y a la anarquía en la Europa civilizada (Inglaterra y Francia): las quemas de iglesias que ocurrían en España se proyectaban en los cines de Londres. Y después se preguntan por qué nadie apoyó a la II República.También dicen defender los derechos sociales mientras apoyan a los nacionalistas, hablan de desaucios para reivindicar el derecho a decidir.
    Esta es otra característica de Podemos: la incoherencia ideológica. Y es que no son un partido político realmente es un mecano de partidos con un único interés: hacerse con el poder para practicar su ingeniería social y “convencer” a todo el mundo de que ha de entrar en la secta para ser un buen ciudadano, como están intentando en todas las ciudades donde gobiernan (con la ayuda del PSOE).
    Así pues, ésta es la gran aportación de Podemos, Mareas y demás confluencias: haber reunido a lo más sectario y reaccionario de la izquierda española y a otra mucha gente poco informada para hacernos retroceder 80 años en el tiempo. Esta “gente” no debería hacer un congreso, ni encuestas ni nada que tenga que ver con la Sociología o la Política, sino proponerse firmemente ser mejores personas y ciudadanos. Habría que recordar que la democracia es una forma gobierno, no una ideología. Lo que Podemos propone no es democracia … es demagogia y totalitarismo. Desde luego, yo no quiero vivir en ese país. Hace 1 año había visto un MEME por ahí que compara las propuestas de Podemos y las de la FALANGE. Al principio me pareció ridículo, pero después de este último año ya no me lo parece. Se ve que los extremos se tocan.

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