Cómo hundir un partido político

El PSOE sufre la mayor crisis de su historia. El partido se ha escindido en dos entre los partidarios del nefasto Pedro Sánchez y los susanistas. Es injusto cargarle las culpas de este hundimiento a Pedro Sánchez, a pesar de ser el secretario general más deplorable que ha pasado por el cuasidifunto partido. El origen de todo está en el expresidente José Luis Rodriguez Zapatero que, desde que consiguió hacerse con la secretaría general del partido y posteriormente con el gobierno, comenzó a partir en dos tanto a su partido como al país. Resucitar los odios guerracivilistas, la continua demonización del PP asociándolo al franquismo y como colofón una nefasta política económica que vació las arcas del estado y dejó al país sin recursos ante una inminente crisis económica fueron los prolegómenos de una debacle anunciada. Pedro Sánchez solo ha sido el que dio al botón de detonar e hizo saltar por los aires los débiles cimientos que PSOE ha ido desgastando durante 16 años. Pero repasemos los hitos y logros del ya ex secretario general del PSOE tras un día histórico en la política española en el que un partido antaño hegemónico como el Partido Socialista ha terminado en el más profundo hoyo de la vergüenza.



 

La memoria de los podemitas

Pedro Sánchez fue elegido por la militancia en el mes de junio de 2014 con un Podemos que estaba naciendo y con la esperanza de renovación de un partido herido de muerte por Zapatero y casi rematado por Rubalcaba. El ahora héroe de la izquierda radical no lo era tanto entonces pues se englobaba dentro de lo que por aquella época denominaban “casta”. Poco después, tras sus múltiples pactos con el PSOE, dejaron de serlo. Es curioso.

Pero recordemos quién era Pedro Sánchez para el partido morado y sus fieles seguidores.

Cuando Podemos estaba creciendo, el ex secretario general de los socialistas tan solo era ese miembro del consejo de administración de Bankia que autorizó la venta de preferentes. Los seguidores de podemos se dedicaron hasta la extenuación a divulgar esta información para dejar constancia de que el hoy héroe de la izquierda era un miembro más de la oligarquía, el IBEX35 y qué sé yo cuántas cosas más pero todas malvadas y capitalistas.

Que Sánchez se ahorrara casi 200 euros de hipoteca por pertenecer a dicho consejo de administración también fue algo expandido por las redes sociales para perjudicar al ex líder socialista. Ya se les olvidó.

También se les ha olvidado ya, debido a su memoria a corto plazo, cuando gritaban, tuiteaban y promulgaban a los 4 vientos que Pedro Sánchez votó la reforma del artículo 135, base de todo el argumentario podemita y origen de todos los males del universo conocido. Sí, Pedro lo votó y lo defendió como el que más pero, como he dicho, esto se ha olvidado ya. Su No a Rajoy, por pura ambición personal (aunque yo sostengo la teoría de que su esposa está detrás de todo esto) ha hecho que se convierta en todo un icono.

Sus declaraciones afirmando con la cabeza bien alta que Griñán y Chaves son personas honestas también han caído de la memoria de los militantes morados.

Su pacto con Ciudadanos, fue el motivo para que todo Podemos lo acusara de aliarse con la derecha, de venderse a la derecha, de ser un fascista y varias lindezas más. También ha sido olvidado.

Como vemos la memoria de los fieles morados es bastante limitada y Pedro se ha convertido en todo un icono pop para ellos. Pero la realidad es bien distinta: Simplemente ha desaparecido la única opción que Podemos tenía de tocar moqueta.



 

La catastrófica trayectoria de Pedro

Es cierto que el PSOE no comenzó a perder votos con Pedro. Es cierto que llevaban perdiéndolos desde el año 2008 y que la sangría era imparable, pero Sánchez fue elegido precisamente para parar esa tendencia en un momento en que Podemos era un embrión, aunque ya había dado el pelotazo. Pedro Sánchez no ha sido destituido por no querer abstenerse con el PP. Esta falacia está siendo extendida por todos con los que Sánchez había cerrado ya un pacto de gobierno: Podemos, El Partido de Pujol y ERC. Esta ha sido una de las razones del circo montado el día 1 de octubre en Ferraz, este fue el detonante que hizo estallar el PSOE por los aires: Pedro fue pillado in franganti cerrando un pacto con todas las fuerzas con las que tenía prohibido pactar según la resolución del comité federal. Y esto no es una conjetura, lo confirman los hechos y lo han afirmado numerosos miembros del partido y él no lo ha negado. Pedro tenía la negativa rotunda y contundente de Ciudadanos a formar cualquier tipo de alianza que incluyese a Podemos, por lo tanto la única opción viable para su investidura era el pacto con los independentistas, además de con Podemos. Y la fórmula era sencilla: la clave estaba en que Iglesias le había hecho el trabajo sucio, es decir, Pedro cerró un acuerdo con el partido morado y estos con todos los demás. De esta forma Sánchez se presentaba a la investidura con un acuerdo con Iglesias y de repente a la hora de votar: ¡oh! ¡sorpresa! ¡me han votado CDC y ERC! ¡He sido investido sin querer!  Ese era, a grandes rasgos, el plan.

Susana Díaz y todo el mundo se lo olía y las palabras de Iceta en aquel mitin en que le faltó arrancarse las cuerdas vocales, lo confirmaron y es cuando se puso en marcha el “susanazo” para parar los pies a Pedro el breve ante la gravedad de que fuera investido con un pacto no autorizado. De modo que esta destitución no ha sido para darle el gobierno a Rajoy, de hecho la nueva dirección, es decir, la gestora, tampoco se va a abstener con el PP e iremos seguramente a unas terceras elecciones.



 

El origen

Pero el ambiente comenzó a caldearse desde el 25 de mayo de 2015 con la política de pactos que llevó a cabo el ya ex secretario general. Recordemos lo que decía meses antes de estas elecciones municipales y autonómicas cuando, para el señor Sánchez, Podemos no era más que el populismo cuyo fin era la pobreza, las cartillas de racionamiento y la falta de democracia.

Pero tras estos comicios y el desastroso resultado de las elecciones, Sánchez articuló una serie de pactos, consentidos por sus barones a lo largo de toda España, para arrebatarle poder al PP y camuflar el estrepitoso fracaso electoral. En Castilla La Mancha le arrebató el gobierno a Cospedal que se quedó a un escaño de la mayoría absoluta, pero lo más sangrante fueron aquellos ayuntamientos que entregó a los populistas y que hoy en día son un caos sin paliativos. Valencia, Zaragoza, Barcelona o Madrid son algunos ejemplos, aunque en la ciudad condal sus votos no fueron necesarios para investir a Ada Colau que además fue la única de los cuatro que ganó las elecciones. La locura llegó a tal extremo que la fortaleza del pacto entre Sánchez e Iglesias para repartirse el poder autonómico y municipal negó a Carmona la posibilidad de ser alcalde con el apoyo del PP en Madrid. Podemos ya no era ese chavismo fracasado que meses antes había promulgado.

 

 

El abandono de la socialdemocracia

El camino del PSOE a partir de ese momento fue asociado inevitablemente a Podemos. Un partido socialdemócrata serio con historia y que había gobernado este país durante 21 años había caído al mismo nivel que un partido populista y bolivariano. Sánchez abandonó la socialdemocracia para copiar el lenguaje de Podemos pensando que así conseguiría rascar algo. Lo que ocurrió es lo que sucede siempre en estos casos, que la gente prefiere el original a la copia y nadie se creía a Sánchez.

Sánchez no entendió que Podemos no era su aliado sino su enemigo y que el PP no es su enemigo sino su rival político. Que Podemos sea un partido de izquierdas no lo convierte en aliado natural como decían algunos. Aliado natural es el que defiende la constitución y los valores democráticos de libertad e igualdad. El PSOE debería estar más cerca del PP que de Podemos, ambos son rivales políticos pero comparten un mismo marco constitucional y esto es lo que Pedro no entendió debido a su ambición sin límites.

Pedro no consiguió parar el empuje de Podemos y no es culpa solo suya sino de la inestimable ayuda de Atresmedia. Pero Sánchez, en lugar de amortiguar esos efectos, les dio voz en todas las instituciones que pudo.  Las encuestas de octubre y noviembre de 2014 daban al partido morado primera fuerza política pero, por mucho que digan lo contrario, ese avance no fue a costa solo del PSOE. Los socialistas se mantenían como segunda fuerza y por encima del PP en muchas encuestas. Podemos estaba engordando por el cabreo momentáneo y pillaba votos hasta de los populares. Cuando comenzó la sangría del PSOE fue a partir de los pactos en los comicios autonómicos y municipales. ¿Qué persona de izquierdas moderada iba votar a un partido dispuesto a pactar con populistas? Los millones de votantes que huyeron del PSOE entendieron mejor que Pedro lo que era el PSOE y les abandonaron, otros decidieron que para votar al PSOE y que pacte con Podemos votarían a Podemos directamente. Fue un compendio y un cúmulo de desastres que Sánchez ha gestionado de una manera brillante con la finalidad de alimentar su ego.

Pero el punto de inflexión fue cuando Podemos alcanzó su techo electoral y aún así los socialistas seguían perdiendo votos. Incluso el 26J, el partido morado fue abandonado por más de un millón de personas. Votos que no revertieron en el PSOE, es más, aún así el PSOE volvió a bajar. Los socialistas se estaban desangrando porque eran vistos como la nada, ya no tenían personalidad, nadie sabía qué era el PSOE, qué querían, qué defendían aparte de tener un programa electoral con un único punto: echar a Rajoy. La obsesión de Sánchez por el presidente en funciones también pasó factura al partido. Nadie en España conocía qué es lo que Sánchez quería hacer cuando fuera presidente. Intentó meternos en la cabeza la idea de que había que investirle porque cualquier gobierno era mejor que el de Rajoy y lo único que consiguió con aquello es que el PP subiera 14 escaños y más de 600.000 votos.

Pedro entró en una encarnizada lucha con Pablo para ver quién de los dos odiaba más a Rajoy pero la sobreactuación de Pedro era palpable y hasta llegó al insulto personal en el debate electoral como si fuera un macarra de barrio y no el aspirante a presidente de un partido serio y de gobierno.



Todo este cúmulo de desastres es lo que ha llevado a la destitución del secretario general. Los que reducen la decisión en que el ex líder del PSOE ha sido fulminado por su “no a Rajoy” y que los críticos “querían la abstención”, obviamente lo hacen por mero interés electoral y para ver si rascan unos cuantos votos como si fueran aves de rapiña. El desastre y el descontento del partido con Sánchez venía de mucho tiempo atrás y explotó con lo que explicábamos al comienzo de este artículo: su traición al comité federal cerrando un pacto con independentistas, algo que él no ha negado en ningún momento.

 

Rajoy se fuma un puro

Lo que Mariano ha hecho durante este último y bizarro año en la política española podría definirse como “él se apartó y todos se mataron”. Mientras todos querían destruir al presidente en funciones, su supuesta “pasividad” (que no era tal sino que estaba bien estudiada) fue su mejor estrategia. Rajoy no tuvo más que apartarse durante un año, echarse al lado de la indiferencia para que todos los demás se mataran entre ellos. En definitiva, Rajoy se sentó en el porche de la Moncloa a leer el Marca y simplemente espero a ver pasar los cadáveres por delante. No entrar en el espectáculo mediático es lo que ha hecho que ahora mismo el PP esté con unas aspiraciones electorales que nadie hubiera imaginado en el partido hace un año o dos.

 

En definitiva, el PSOE está tocado y hundido, es complicado que alguien pueda levantar el partido si no es con una refundación profunda, incluyendo hasta un cambio de siglas. Y esto solo pasa por que vayamos a unas terceras elecciones en las que se dé un escenario en que el PP saque mayoría absoluta o al menos la sume con Ciudadanos y que el PSOE se mantenga como segunda fuerza aunque se pegue el castañazo del siglo. Los socialistas saben que tienen 5 millones de votos estructurales, es su suelo y aunque fueran sin candidato volverían a sacarlos y les permitiría mantenerse como la segunda fuerza de este país. Cuatro años de legislatura de Rajoy les daría tiempo para refundarse y reconstruirse sin depender del gobierno, algo que sí ocurriría si se abstienen pues Pablo Iglesias asumiría el liderazgo de la oposición y eso les hundiría aún más.

La solución está en sus manos, aun pueden sobrevivir, aunque tienen un handicap con el que no habían contado: Ciudadanos puede aprovecharse de la situación para convertirse en la alternativa socialdemócrata moderada. El PSOE podría tener sus horas contadas.



 

Deja un comentario en: “Cómo hundir un partido político

  • 5 octubre, 2016 en 15:37
    Permalink

    Llevo pensando lo mismo que tu desde las elecciones de Junio. Al Psoe le vendrían bien cuatro años más de gobierno del PP, porque, si ellos quieren claro esta, tendrían tiempo suficiente para refundarse, centrarse y volver a donde nunca debieron salirse, que es el centro izquierda político, donde han conseguido más votos.

    Tienes igualmente razón, que esto no viene de Sanchez, sino de la idea preconizada por Zapatero de dividir de nuevo a la sociedad española. Y lo triste, es que lo ha conseguido y aun hoy algunos siguen haciéndolo. Escuchaba el sábado al ex Lendakari (gracias al PP) Patxi López, que el Partido Popular sembraba miseria y dolor por donde pasaba. Este tipo de discurso esta fuera de todo lugar. La confrontación política no es así y la izquierda socialista ha perdido el norte de lo mínimo, que es educación y respeto, ya no solo por los políticos contrarios, sino por todos aquellos que votamos diferente al Psoe y que al insultar a nuestros representantes nos insultan a nosotros.

    Si el Psoe quiere volver a ser ese partido de centro izquierda, debe dejar de lado a Podemos, hablar claramente de ellos como lo que son, comunistas antidemocratas, que solo quieren hacer volar por los aires la constitución, la democracia y nuestras libertades.

    Yo espero que el Psoe entre en razón y sepa a donde van, porque sería terrorifico que Podemos fuera la fuerza principal de la izquierda, a pesar de que ellos mismos se están partiendo la cara. El Psoe lo tendría sencillo, porque estos no duran sin pelearse 4 años de oposición y ahí es donde debe de verdad hacer fuerza para recuperar los votos de la gente con dos dedos de frente y que Podemos quede como los radicales que son, con su millón o como mucho 2 millones de votos.

    Esperemos que la cordura les entre.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR