Despreciando al votante de Trump

El magnate multimillonario Donald Trump ya es el presidente de los Estados Unidos de América. Contra todo pronóstico, contra todas las encuestas, con todos los medios de comunicación en contra, con su propio partido en contra, Trump se ha hecho con la Casa Blanca con un mensaje populista y simplista aunque no menos que el de Hillary Clinton. 

La campaña de Clinton y su persona, ha sido blanqueada por todo el stablishment estadounidense, presentándola como una dama blanca, una ancianita adorable que jamás ha roto un plato. La verdad es que la esposa del expresidente Clinton es una de las personas más oscuras de la política reciente en EEUU. Ha sido la presidenta a la sombra de Obama, la que desestabilizó Libia provocando el surgimiento del Estado Islámico, la misma que ha estado a punto de provocar una nueva guerra fría contra Rusia y por supuesto la misma que ha comprometido toda la seguridad nacional con el escándalo de los correos electrónicos. Miles de emails que la ex candidata envió desde su correo personal con información clasificada para evitar que esos correos acabaran en el archivo del estado y  así esa información solo la supiera ella.



Todo ha sido obviado por la prensa. Más de 200 periódicos apoyaban a Clinton contra los 6 que apoyaron a Donald Trump. Pero la verdad es que los americanos no son idiotas. Tuvieron que elegir entre el mal menor y el mal mayor y durante meses nos han hecho creer que el primero era Clinton, pero realmente era Trump.

 

Mientras, en España…

La información que ha llegado a España sobre la carrera electoral de EEUU no ha podido estar más sesgada. Nadie ha comentado el nivel escandaloso de corrupción de la candidata demócrata y, por supuesto, nadie se ha molestado en explicar por qué el FBI la está investigando. Solo nos llegaban las memeces que Trump decía en campaña (que no son pocas). Sin embargo de Clinton nos mostraban todos sus sabios y coherentes comentarios obviando todo lo que hay detrás de ella.

En España la victoria de Trump ha sorprendido porque nos han intoxicado con información manipulada y sesgada, sin embargo en EEUU la sorpresa no ha sido tal. Si la información que se ha manejado en España hubiera sido extrapolada a EEUU, nadie hubiera dudado de la victoria de Clinton. Todos estábamos sorprendidos de que las encuestas fueran tan igualadas entre ambos candidatos y sobre todo de la victoria del magnate, pero no ha sido así en el país norteamericano donde los ciudadanos conocían perfectamente quién era la candidata demócrata aunque tuviera a casi toda la prensa a su favor.

La moraleja que sacamos de todo esto es que los medios de comunicación han perdido poder a la hora de influir sobre decisiones políticas. El Brexit, el referéndum de Colombia, las elecciones en España y ahora la victoria de Donald Trump lo atestiguan.

Muchos medios han tratado a la población como hace 60 ó 70 años donde todo el mundo se fiaba de lo que decía su periódico de cabecera y no había opción a contrastar información, pero lo cierto es que esa población ha evolucionado sobre todo desde que existe internet y un mundo globalizado en el que si no te gusta la información que da sobre un tema en concreto el medio de tu país, lees la prensa del país vecino.

Esta campaña en EEUU ha sido agresiva, sí, mucho. Pero quien haya seguido las campañas de otros años sabrá que el nivel de populismo es siem`re similar en ambos candidatos. Si por algo se caracterizan las campañas electorales americanas es precisamente por los mensajes simplistas, es decir, por el populismo. En esta ocasión no ha sido diferente. La única diferencia es que los candidatos eran más variopintos. Uno era un excéntrico showman multimillonario y la otra la esposa de un expresidente manchado con un escándalo sexual que podría convertirse en la primera mujer presidenta de los EEUU. Es lo único que ha hecho de esta campaña electoral algo inédito no visto hasta la fecha.



Realmente Hillary Clinton lo único que podía ofrecer a los ciudadanos para que la votaran era el hecho de ser mujer y Donald Trump lo único que podía ofrecer era no ser Hillary Clinton. Finalmente no ser Hillary ha vencido, algo que nos hace pensar en el tipo de opinión que los ciudadanos tendrán de la candidata demócrata.

Hillary trató a los americanos como una masa aborregada y homogénea, dividió a la sociedad por  estratos dando por hecho que los negros la votarían por ser negros, las mujeres también por ser mujeres y los latinos por ser latinos. No ofreció nada más que ser la única oferta válida para evitar que Trump llegara al poder pero los ciudadanos han preferido que no sea ella la que alcance la Casa Blanca. Y los cierto es que finalmente a Trump le han votado más negros, mujeres y latinos que al anterior candidato republicano en las elecciones de 2012 y a Hillary menos negros, latinos y mujeres que a Obama. Ironías de la vida.

 

Ya nadie se acuerda de cuando Clinton se pronunciaba en contra del matrimonio gay hasta hace bien poco. No fue hasta 2013 cuando cambió de opinión cuando su carrera a la Casa Blanca ya era evidente.

 

También ha sido olvidado cuando Hillary votaba a favor de ese famoso muro que ahora Trump dice querer construir.

Los absurdos  análisis demoscópicos

Los progresistas en España, en su afán por quitarle el voto a todo el que no vote como ellos, han comenzado a imaginar, como ya hicieron con la victoria del PP, quien hubiera ganado las elecciones si le hubiera retirado el derecho a voto a todo aquel que no les conviene. Así, hemos visto mapas de EEUU con el color del ganador si solo hubieran votado los menores de 45 años, los  negros o las mujeres. En todos los casos la ganadora habría sido Hillary Clinton. La pregunta que nos hacemos es la misma que cuando el Partido Popular ganó tres elecciones consecutivas: ¿a qué responden estos análisis? ¿Por qué no un análisis que dirima al ganador si solo votaran los hombres, los mayores de 45 años o los blancos? Todo responde al desprecio con el que estos sectores de la sociedad tratan al ciudadano que no vota como ellos (hoy Ferreras ha dicho que Trump es un racista y sus votantes son racistas), considerándolos inferiores por el mero hecho de ser mayores, no tener estudios o ser mujeres. Por suerte en España, EEUU y en cualquier democracia avanzada todos los votos valen lo mismo. En el caso de EEUU, Trump también ganó entre los ciudadanos con estudios universitarios (que no es lo mismo que los estudiantes universitarios), pero esa es una estadística que no se muestra en los medios. A Hillary también la  votaron menos negros, mujeres y latinos que a Obama, pero eso tampoco interesa.

No entiendo muy bien a qué responde el hecho de dividir el voto por estratos y clases sociales si no es para intentar dibujar un mapa en el que todo el que no vote al progresismo es alguien parecido al famoso Cletus de Los Simpson.

cletus
El personaje de Los Simpson, Cletus.

Intentaron vendernos que el PP ganó gracias a las zonas rurales, pero lo cierto es que si nos vamos a los datos reales, los populares sacaron un 40% en una ciudad tan rural como Madrid o un 36% en otra zona aislada de la civilización como Valencia.

Es la continua deslegitimación del voto que no nos interesa, manipulando a la sociedad para hacer creer que un voto vale más que otro.

Pablo Iglesias, en la pasada sesión de investidura, dijo que el PP solo era primera fuerza entre los mayores de 60 años y Podemos entre los menores de 45 y que solo era cuestión de tiempo (tiempo para que sus votantes murieran, se entiende) que Podemos ganara las elecciones. Lo que Pablo quizás desconoce, es que a medida que vayan muriendo los votantes del PP envejecerán los de Podemos y la estadística se seguirá manteniendo, (¿cuántos de esos ancianos del PP habrán simpatizado con los comunistas o los socialistas en su juventud?)

Con la victoria de Trump ha ocurrido lo mismo. En EEUU nadie (a excepción de unos pocos manifestantes en ciudades abiertamente demócratas) ha cuestionado la legitimidad del nuevo presidente, de hecho, una vez pasada la campaña electoral, tanto Clinton como Obama y Trump han acercado posturas y han prometido trabajar juntos. En España, hace apenas unos días que hemos salido del “no es no y qué parte del no no has entendido”, cuestionando continuamente la legitimidad de un partido que ha ganado tres elecciones consecutivas.



En EEUU, como en España, la mayoría del mundo del espectáculo apoyaba a Clinton, entre ellos gente como Miley Cyrus. Resulta irónico pensar que debemos hacer más caso a Hanna Montana que a un señor de Texas que se levanta todos los días a las 6 para abrir su tienda de barrio. Quizás deberíamos hacer caso a Miley, o al señor de Texas o a ninguno, pero es absurdo establecer una comparativa por estratos sociales para echar por tierra el voto de quien no nos interesa.

Nos guste o no, Donald Trump es el nuevo el presidente de los Estados Unidos y nos hemos librado de sufrir lo que Clinton preparaba al mundo. Solo el tiempo dirá si Trump ha evitado males mayores o por contra, los provocará, pero lo que sí está claro es que, de momento, entre dos candidatos nefastos, populistas y temerarios, ha ganado el mal menor. Y no nos olvidemos de algo muy importante: El mismo país que hace cuatro años votó por Obama es el que ha votado a Donald Trump pero, por lo visto, de repente los Cletus se han multiplicado en Norteamérica.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR