Las cloacas del PP de Madrid

La detención del expresidente de la comunidad de Madrid, Ignacio González, ha destapado y aireado lo que ya era un secreto a voces: la corrupción pasmosa que se vivió en la Comunidad de Madrid bajo el mandato de Esperanza Aguirre. Ignacio González fue, presuntamente, el cabecilla de todo un entramado societario de desvío de fondos públicos de la empresa pública Canal Isabel II para su enriquecimiento personal y para la financiación del PP madrileño. Pero vayamos por partes.

Bajo la presidencia de Alberto Ruiz Gallardón, la empresa Canal Isabel II comenzó a expandirse fuera de España, entre otros lugares, por Colombia o República Dominicana, pero fue con la llegada de Esperanza Aguirre cuando esta opacidad se acrecentó, al colocar a Ignacio González como presidente de la empresa pública. Ahí comenzó toda esta mafia que desembocaría en su detención. Cuando ascendió a la Presidencia tras la dimisión de Aguirre, dejó todo el tinglado en manos de su hombre de confianza, Salvador Vitoria, para poder controlarlo todo en la sombra.

La Operación Lezo (denominada así por el almirante español Blas de Lezo, que defendió de los ingleses el puerto de Cartagena de Indias, lugar donde Ignacio González fue espiado) comenzó su mafiosa actividad comprando numerosas sociedades en latinoamérica por un precio superior al de mercado.

Inassa es una empresa colombiana que se creó en 1996 para llevar agua potable a los municipios de Barranquilla. Fue en 2001 cuando el Canal Isabel II, bajo la presidencia de Alberto Ruiz Gallardón, compró esta empresa por un precio más de 10 veces superior a su costo. ¿Por qué se sabe que se compró por un precio desorbitado? Muy fácil, esta empresa tenía un socio español, la catalana Agbar, que poseía el 49% de esa sociedad, pero decidió que el negocio no era rentable y vendió su parte a sus socios colombianos por 8 millones de euros. Ese es el momento en que Inassa comenzó a negociar con el gobierno regional para crear un sociedad puente entre España y Colombia denominada “Canal Extensia”. En 2001 se aprobó la operación y el Gobierno Regional compró el 75% de Inassa por 84 millones de dólares. Teniendo en cuenta que el 49% costó 8 millones, calculen de cuánto fue la desorbitada plusvalía. A su vez, Inassa poseía más de la mitad de las acciones de otra empresa: Triple A Barranquilla, que a su vez tenía participaciones en otras 9 empresas.  Pero llegó 2003, cuando Esperanza Aguirre se hizo con la presidencia de la Comunidad y nombró a Ignacio González presidente del Canal Isabel II. Ahí empezaron las sospechosas ampliaciones de capital del Canal Isabel II, entre ellas la que investiga la Operación Lezo, que es la compra de la brasileña Emissao a través de Soluciones Andinas, una empresa instrumental uruguaya que no servía para nada y que fue comprada por Inassa por 3.000 euros. Inassa, como hemos dicho, a su vez fue comprada por Canal Isabel II. El fin de Canal Isabel II comprara “Soluciones Andinas” a través de Inassa era enrevesar aún más el entramado para intentar que se perdiera la pista de todo el dinero desviado. Esta compra se realizó por un importe de 21 millones de euros cuando al año siguiente costaba 5 y al siguiente arrojaba pérdidas de 5 millones de euros. Esta compra se realizó sin autorización del consejo de la empresa, también de la consejería de Hacienda y además con un informe de la auditora KPMG en contra y a través de cuentas no autorizadas en paraísos fiscales. Los propietarios de estas cuentas eran presuntamente, entre otros, Ignacio González. Es decir, el desvío de dinero público madrileño se realizó a través de la compra de empresas por un precio superior al que costaban para que la diferencia acabara en las cuentas personales de todas las personas implicadas, emitiendo facturas falsas, todo esto a través de los clásicos testaferros y con la ayuda del hombre fuerte de Ignacio González, Edmundo Rodríguez, presidente de Inassa, que fue cesado por Cristina Cifuentes antes de su detención.

 

La financiación Ilegal del PP de Madrid

Pero las redes mafiosas de Ignacio González se extendían más allá del Canal Isabel II, pues también se ha destapado la presunta financiación ilegal del PP a través de falsas adjudicaciones a al menos seis empresas, entre ellas OHL, cuyo presidente fue detenido y puesto en libertad bajo fianza, Indra o Price Waterhouse Coopers (House Water Watch Cooper, como diría Pablo)

Cuando Ignacio González era presidente del partido, entre 2011 y 2015, OHL presuntamente pagó 1,4 millones de euros a Ignacio González en comisiones y otra parte para financiar al PP de Madrid a cambio de adjudicaciones falsas. Ignacio realizaba estas operaciones a través de la empresa pública madrileña “Agencia informática de la Comunidad de Madrid”. Lo mismo hacía con las otras empresas investigadas por la UCO. Simulaban servicios que no se llevaban a cabo mediante facturación ficticia, exactamente lo mismo que hacía Urdangarín con Aizoon. También se investiga el pago de 700.000 euros por parte de Indra al PP de Madrid. Indra es la empresa que informatiza el recuento de votos de las elecciones, no realiza el recuento como decía el paleto de Alberto Garzón, que intentó sembrar la duda sobre un imposible fraude electoral en España. El recuento es realizado por los ciudadanos y es público. Pero sigamos.

A partir de aquí Esperanza Aguirre tiene dos opciones: O parecer tonta por no enterarse de nada, o parecer cómplice por saberlo y mirar hacia otro lado. Está claro que preferirá la primera opción, pero en cualquier caso debería conllevar su dimisión de cualquier cargo público. Aguirre tiene a su mano derecha Francisco Granados y a su mano izquierda, Ignacio González, en prisión por ser los principales focos de corrupción en la Comunidad de Madrid. Fue la encargada de nombrarlos para los puestos en los que saquearon las arcas públicas y es la responsable indirecta de que se robara a manos llenas bajo su mandato.

Cristina Cifuentes intenta desahacer todo este entramado pero aún así toda la oposición ha usado el caso para atacarla indiscriminadamente. Podemos ya pide una moción de censura a pesar de ser la propia presidenta la que denunció el caso a la fiscalía y Ciudadanos siembra la duda sobre ella por el simple hecho de tener que testificar ante el juez precisamente por haberlo denunciado. Pero lo cierto es que el PP de Madrid está pagando ahora todos los años en que algunos de sus miembros se dedicaron a actividades mafiosas sin ninguna ética ni moral.

El problema es el de siempre, la gestión de empresas por parte de políticos. La gestión pública es un caldo de cultivo para la corrupción, eso un hecho irrefutable pues deja en manos de terceros un dinero que los ciudadanos ganan con su esfuerzo, en lugar de estar en sus propios bolsillos, pero aún así, hay quienes quieren más gestión pública, más gasto público y que los políticos administren nuestro dinero en lugar de hacerlo nosotros mismos que, parecer ser, somos demasiado tontos para ello.

 

Deja un comentario en: “Las cloacas del PP de Madrid

  • 30 abril, 2017 en 1:12
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    Lo tuyo es muy fuerte. Usas un caso de corrupción del PP para atacar a la izquierda. La falta de autocrítica que nos impide ver la necesidad de que el PP se regenere por completo va a alargar la humillación de España ante el mundo y nosotros mismos. Ya no es liberalismo o socialismo. Es decencia.

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