Independentismo nazi

España, y digo bien alto, España, y no solo Cataluña, sufrió hace poco más de una semana el mayor atentado terrorista desde el 11M. Y ayer, como todos sabemos, se celebró una multitudinaria manifestación a la que asistieron todas las autoridades del país, incluida la figura más importante, el Rey y Jefe del Estado, Felipe VI. Todos albergábamos los temores de que esa manifestación fuera usada por el independentismo para cambiar el sentido de la concentración y convertirla en un acto político. Albergábamos el temor pero en el fondo pensábamos que no iba a ocurrir, que los hechos habían sido lo suficientemente graves para que no ocurriera. Y viendo la unión de absolutamente todos los partidos del Congreso en este tema (con matices), nada podía salir mal. Hasta el comportamiento ejemplar de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, durante los días posteriores al atentado, hacía pensar que la manifestación iba a ser un canto a la libertad y la democracia. Pero desgraciadamente esos temores eran totalmente fundados. Y no solo eso sino que la realidad lo multiplicó por 20.

La manifestación del 26 de agosto se llenó de esteladas, de pitidos, abucheos al Rey y a Rajoy y de pancartas con mensajes ofensivos al Jefe del Estado. El punto álgido de la miseria independentista más fascista llegó ayer. Muchos, pero que muchos catalanes separatistas ayer se rieron de las víctimas en esa manifestación. Se rieron de sus familias, de los niños atropellados y asesinados, de toda España y todos los países afectados que lloraban aún a los muertos. Todo valió ayer para visibilizar una causa que solo existe en sus enfermas mentes. Un estado que jamás va a existir. Básicamente el mismo propósito que tiene el Daesh, la creación de un estado ficticio y totalitario que jamás llegará. Quizás por eso a esa gente le importó una soberana mierda que los cadáveres de las 15 víctimas estuvieran aún calientes y que 120 personas estuvieran hostpitalizadas. Les importó una mierda que su ciudad fuera vapuleada por los yihadistas, era más importante aprovechar una concentración que iba a ser vista por todo el mundo para sacar el trapo independentista y pasearlo en una jornada en la que España decía que no tenía miedo al terrorismo.

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La CUP, ese partido que se relaciona con terroristas etarras, acude a manifestaciones a favor de los presos de ETA, comparte abrazos y palabras de cariño con el criminal Arnaldo Otegi, alentó esta espiral de odio, dando el pistoletazo de salida culpando al Rey de los atentados.

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David Minoves, de ERC sostiene una pancarta en contra del Rey en la foto de la izquierda y en la derecha en el homenaje al criminal terrorista Arnaldo Otegi. Foto: El Mundo.

La falacia de la venta de armas

Es curioso que una de las pancartas más portadas ayer fuera la referente a la supuesta venta de armas del Rey a Arabia Saudi. Ya sabemos que la izquierda, de vez en cuando o, bueno, constantemente mejor dicho, fabrica mentiras para conseguir el rédito electoral que no es capaz de lograr con gestión pero el caso es que la venta de armas a la dictadura árabe ha sido usada por varios partidos, incluidos Izquierda Unida o Podemos. Pero resulta algo contradictorio ver, por ejemplo, el acta de votaciones de la Diputación de Cádiz, donde podemos observar cómo todos los partidos votaron la venta de buques de guerra a Arabia Saudi, Izquierda Unida a favor y con la abstención de Podemos. Supongo que es una contradicción más que debe cabalgar la izquierda. Parece que a Podemos le importa mucho que España haga negocios con Arabia Saudí pero no que Pablo Iglesias esté financiado por la dictadura teocrática de Irán. Pero obviando eso y que Iglesias también intentó sacar tajada sacando a relucir de nuevo la guerra de Irak y la foto de las Azores, dentro de su habitual bajeza en estos casos, también se comportó de forma aceptable.

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Pero además, ni siquiera es cierto que el Rey venda armas a Arabia Saudí. El Rey, como todos sabemos Y ELLOS TAMBIÉN, solo tiene un papel simbólico en el Estado Español. La venta, en todo caso, la autorizaría el Gobierno. Pero resulta que la mayor parte de países a los que España exporta armas son de la UE y países de la OTAN y solo 100 millones de euros, de 4.000 millones, en material militar, fueron a parar a Arabia Saudí, casi todo consistente en repuestos para aviones o granadas que, como ya expliqué en alguna ocasión – Leer 7 mentiras de la izquierda que crees que son verdad-, se venden con garantías de uso exclusivamente militar.

Pero para la izquierda, la solución para acabar con estos atentados pasa por cortar las vías de financiación y dejar de vender armas a Arabia Saudí. A menos que los coches, furgonetas o cuchillos con los que han atentado en Europa hayan sido vendidos por España al país árabe, estamos ante otra nueva falacia de la izquierda que, en otra cosa no, pero en inventar son expertos. Otro dato más a tener en cuenta es que cuando atentan con armas, estas son siempre adquiridas en el mercado negro de Europa, no en Arabia Saudí.



El odio

El odio que lleva sembrado en Cataluña décadas ha entrado en una vorágine imparable en la que ya todo vale. Hasta burlarse de las víctimas de un atentado terrorista. Pero qué esperar de un país que tiene a los proterroristas metidos en las instituciones y hasta en el Congreso de los diputados. Y no, no me refiero a Podemos, aún no me apedreéis, que ellos aún mantienen algo de decencia en este tema, al menos en la actualidad. Qué esperar de un país en el que el Gobierno central ve cómo una parte de España está totalmente fuera de control, con un gobierno autonómico sedicioso y repleto de lunáticos y no hace absolutamente nada. Un gobierno que dijo que era muy pronto para aplicar el artículo 135 de la Constitución y acabar con esta gilipollez y ahora dice que es demasiado tarde, y en el que la extrema derecha, mientras, aprovecha este brote de esa mal llamada islamofobia para ver si pesca algo en el caladero de votantes. En el que el principal partido de la oposición ha perdido el norte y habla de una España plurinacional y en el que la extrema izquierda campa a sus anchas y tiene derecho de pernada allá donde se sienta. Un país en el que el nacionalismo español es de fachas y el autonómico es de progres. Un país en el que, sorprendentemente ser nacionalista es una marca de la extrema izquierda cuando siempre ha sido una marca de la ultraderecha. De modo que sí, se puede decir que son nazis. Son comunistas, socialistas y nacionalistas, es decir, nacionalsocialistas. Nazis.

Viendo el panorama desolador, nos nos tendrían que sorprender imágenes como esta, en la que dos nazis independentistas se dedican a romper pancartas en castellano de la manifestación a favor de la paz y de las víctimas.

Vemos que se están riendo, al menos la fascista que está envuelta en la estelada. No sabemos si le hará gracia el romper carteles que dicen paz o el hecho de estar haciendo el ridículo delante de todo el mundo. La otra simplemente tiene la cara sin expresión, o más bien de odio, de cualquier independentista radical. Pensábamos que eran los jóvenes los más radicalizados en Cataluña pero no es así, esos jóvenes han sido contagiados de odio por alguien. Esas dos miserables fascistas, son ese alguien.




Y qué hablar sobre los abucheos a Andrea Levy.

 

Hemos hecho, una vez más, el ridículo ante todo el mundo. El separatismo ha vuelto a salirse con la suya. Mientras en todos los países atacados se ha dado una imagen de unidad bajo una misma bandera. Mientras en Francia tanto el Partido Socialista como el de Le Pen o el de Melenchon lloraban con la Marsellesa de fondo, en España un grupo bastante numeroso, nada de cuatro gatos como se quiere hacer creer, ha conseguido dar una imagen bochornosa, gracias a este boicot. Suena delirante porque lo es, boicotear una manifestación en contra del terrorismo con 15 muertos sobre la mesa, pero así es. La miseria humana alcanzada por el independentismo ya rebasa todos los límites. Son enfermos mentales sin cura. Nada podrá sanar sus perturbadas mentes porque ya están infectadas hasta el extremo de un odio que les han inculcado durante años. Pero es importante destacar que Cataluña nunca va a ser independiente, aunque en sus insanas mentes crean que “se van” cada vez que el Presidente de la Generalitat de turno anuncia un referéndum para agitar  a las masas. Es importante saber que el independentismo nunca se ha salido con la suya, ni siquiera durante la desastrosa Segunda República, cuando lo tuvieron más fácil que nunca. El Estado de Derecho actuará y toda esa gente que ayer bailó sobre la tumba de los 15 muertos en La Rambla deberán volver a su caverna, a seguir lamentándose porque el totalitarismo y la dictadura no hayan  triunfado, aunque lo que realmente nos satisfaría sería que lamentasen el ser escoria humana. Pero no ocurrirá porque eso significa tener un mínimo de empatía y algo de corazón. Cosa de lo que esta gente carece.



 

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